Año CXXXVII Nº 48578
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 domingo, 21 de noviembre de 2004  
Rosario desconocida: Hispanidad y arquitectura

José Mario Bonacci (*)

La ciudad ha sido digno escenario para representar los fastos propios del III Congreso de la Lengua Española. Toda ella se preparó en ciencia y conciencia resaltando el magno acontecimiento, hermoseó su cuerpo, destacó sus lugares y fue anfitriona de ilustres visitantes del mundo que se llegaron a orillas del Paraná para discutir y consensuar rasgos y planificar futuros de nuestra lengua madre.

Personalidades y técnicos de la lengua transitaron el camino del idioma español, el antiguo castellano, planificando los años por venir. Los grandes vates expusieron su sabiduría en cuanto al futuro de la lengua que alimentó el Siglo de Oro y que unifica en su expresión a vastos territorios del planeta. La gente de la ciudad abrió sus brazos hermanos, todo fue alborozo y manos estrechadas con calor para construir el camino de la lengua hacia el mañana. Nuestro lugar mostró entonces sus mejores galas, las obras patrimoniales construidas en el territorio que le es propio y la presencia de "lo español" brilló mostrándose pleno, bello y entrañable, a través de la historia de cada uno de sus hitos.


Distinción real
Para completar lo expresado en la entrega anterior, es acertado entonces volver a "La Cervantina", construcción de 1928 (San Juan 881), mandada a realizar por los hermanos Sebastián y Luis Romanos y Miguel, que dejando a su madre patria española, eligieron a Rosario para forjarse el porvenir. Fue por su amor al idioma y por la tarea de divulgación en estas tierras, que recibieron la distinción real de alto rango brindada por el monarca de aquel entonces.

El texto completo de la distinción reza lo siguiente: "Don Alfonso XIII por la gracia de Dios y la Constitución Rey de España. Por cuanto queriendo dar una prueba de Mi Real aprecio a vos don Sebastián Romanos y Miguel, He tenido a bien nombraros por Mi Decreto de dos del actual, Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica. Por tanto, os concedo los honores, distinciones y uso de las insignias que os corresponden a tenor de los Estatutos, confiando por las cualidades que os distinguen, en que os esmeraréis por contribuir al mayor lustre de la Orden. Y de este Título que refrendará el Secretario de la misma y firmará el Gran Canciller, ha de tomar razón el Contador. Dado en Palacio a cinco de Febrero de mil novecientos treinta y uno. Yo, el Rey. Título de Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica, a favor de don Sebastián Romanos y Miguel". Uno similar, fue extendido a nombre de su hermano, don Luis Romanos y Miguel.

Alfonso XIII fue padre de don Juan de Borbón y a su vez este es padre del actual rey de España don Juan Carlos I y por lo tanto su abuelo directo. Si Alfonso fue el último rey antes de la República, Juan Carlos es el primero después de la guerra civil y del franquismo.

La distinción fue entonces brindada a inmigrantes que eligieron a Rosario para fijar la residencia y aquí ejercieron su labor de difusión de nuestra lengua. Es por eso que llama la atención la no inclusión de La Cervantina dentro del plan de restauración del patrimonio construido vecino a los sitios en que se desarrolló el congreso, cuando se trata de la única obra de la ciudad que expresa en su fachada un real homenaje a la lengua con la presencia de Cervantes.

Es sin duda una deuda que la ciudad tiene, resaltando así una obra de peso en su arquitectura. Los restos mortales de los hermanos Romanos y Miguel descansan en el cementerio de El Salvador. Y en el tesoro de la literatura, también descansa don Quijote, como lo concibió su padre intelectual: "Yace aquí el Hidalgo fuerte que a tanto extremo llegó de valiente, que se advierte que la muerte no triunfó de su vida con la muerte. Tuvo a todo el mundo en poco; fue el espantajo y el coco del mundo, en tal coyuntura, que acreditó su ventura morir cuerdo y vivir loco".


Fuente de los Españoles
La misma necesidad incluye a la Fuente de los Españoles y su entorno, situada en el rosedal del parque de la Independencia y que fuera depredada hasta el cansancio en las últimas décadas. Su hermana menor en tamaño pero dentro del estilo, engalana el patio principal del Hospital Español, situado en Sarmiento 3150, con buen estado de conservación. Ambas erigidas con alta artesanía exhiben legítimos componentes fabricados y traídos desde España.

Ampliando la presencia hispana en nuestra arquitectura es destacable el edificio de negocio y unas viviendas en planta alta de Sarmiento y San Lorenzo (sureste), con su magnífico remate de esquina, y una soberbia casa de dos plantas en Italia al 1900, con su estupenda fachada en el estilo y un remate con los infaltables grifos coronando el punto más alto, en diálogo con las palomas o algún travieso gorrión callejero.

Y otro yacimiento sensible al alma española lo constituyen las sedes sociales de las agrupaciones regionales, en donde laten tradiciones y recuerdos aunados en penas y alegrías, con interiores colmados de elementos propios de aquellos lugares y alimentados con aires de cada región de su tierra natal. Encontrarlos en el cuerpo de la ciudad y conocerlos es otro ejercicio estimulante que propone nuestra urbanidad.

(*) Arquitecto

bonaprin@ciudad.com.ar
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La fuente del Hospital Español, en Sarmiento 3150.

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