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 miércoles, 16 de junio de 2004

Un nene de la comunidad Toba fue atacado en Rubén Dario y Travesia
Un chico iba hacia la escuela y lo balearon porque no tenía monedas
Dos jóvenes armados le exigieron "peaje". Físicamente no corre peligro, pero fue un duro golpe psíquico

Un chico de 14 años fue baleado por dos adolescentes que le exigieron monedas cuando iba camino a la escuela y de milagro sólo sufrió una lesión en una pierna. El ataque ocurrió ayer, a las 15, en Rubén Darío y Travesía, tres cuadras al sur de Juan José Paso y apenas a 300 metros de la escuela donde el chico cursa el área de talleres, casi sobre avenida Alberdi. El pibe, que pertenece a la comunidad Toba, fue agredido cuando caminaba sin un bolso siquiera, ya que todos los elementos que necesita para sus trabajos los aporta la institución.

El nene es Sergio Ramírez, que vive con su familia en el asentamiento de la comunidad toba ubicado hacia el oeste de avenida de la Travesía y Juan B. Justo. El chico cursa en la escuela 1.344, en su barrio, pero el área de Tecnología la realiza en la escuela Nº3.039 Pablo Pizzurno, ubicada en Rubén Darío casi Alberdi. Ayer el chico iba al taller de aeromodelismo y marquetería cuando se cruzó con dos adolescentes de "unos 17 años" en Travesía y Rubén Darío.

Los chicos mayores lo "apretaron", le exigieron monedas y, como no las tenía, le dispararon un proyectil que afortunadamente sólo lo hirió en la pierna. "Como no tenía nada para entregarles, le dieron un tiro", contó Cristina Andino, de 44 años, directora de la escuela Pizzurno.

Sergio cayó al suelo con mucho dolor hasta que lo vieron dos compañeros, que venían detrás de él. Lo cargaron en una bicicleta y como pudieron lo llevaron hasta la escuela. Desde allí una ambulancia lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez en compañía de un docente, mientras las autoridades de la escuela salieron a buscar a sus familiares.

Los maestros dijeron que el chico no conocía a sus agresores y sólo contó que eran chicos de "unos 17 años".

De acuerdo a voceros de la escuela, Sergio tiene un muy buen concepto en el establecimiento, y lo describieron como un chico introvertido, muy pacífico, incapaz de pelearse o responder con altivez una agresión. "Son chicos introvertidos, como son todos en la comunidad, que sólo se abren y se manejan con confianza después de conocer bien a la gente o los lugares", contaron los docentes del establecimiento.


Secuelas psíquicas
La herida que recibió no implica un riesgo para su vida, dijeron por su parte fuentes médicas, pero la violencia del ataque y el miedo son dos secuelas difíciles de superar tanto para el pibe como para sus compañeros y sus padres. "Cada vez entiendo más a los padres que no quieren mandar a los chicos a la escuela", dijo con pesar la directora.

Los riesgos en el barrio llevaron a la comunidad educativa a reunirse varias veces, el año pasado, con representantes de las comisarías de la zona. "Discutimos que medidas tomar, pero la solución no pasó de tener un patrullero en la puerta los días que no había visitas en las seccionales", contó la directora. A pesar de los esfuerzos, las prevenciones no alcanzaron. "Hubo robos de bicicletas, de ropa y de zapatillas", contó Andino, episodios que aunque fueron menos graves que una herida de bala inquietaron a las autoridades y los padres.

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Sergio concurre a los talleres de la escuela de Rubén Dario y Alberdi.

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