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 domingo, 23 de mayo de 2004

Boda real. Miles de personas resistieron la tormenta
Larga espera bajo la lluvia para verlos pasar
Los novios recorrieron Madrid en un Rolls Royce blindado rodeados de un impresionante dispositivo de seguridad

Enfundados en impermeables, provistos de comida, máquinas fotográficas y banderas españolas, miles de personas soportaron sin perder el entusiasmo y durante horas una lluvia torrencial para ver sólo algunos segundos a los recién casados, Felipe y Letizia, que pasaron en un Rolls Royce blindado.

Rodeados de un impresionante dispositivo de seguridad, ciudadanos de todas las edades eligieron esperar a los novios, a pesar de que el cielo plomizo con que Madrid amaneció ayer derivó en una fuerte tormenta. A pesar de que el mal tiempo restó público, cuando concluyó la ceremonia en la catedral de La Almudena, mucha gente se sumó tras las barreras de seguridad, adivinando la inminente llegada del cortejo. Escoltado por la Guardia Real, motorizada y a caballo, el Rolls Royce de los príncipes realizó el recorrido previsto pasando por la basílica de Atocha -cerca del lugar de uno los trágicos atentados- donde la novia depositó su ramo, y concluyó en el Palacio Real, para el banquete.


Significado político
Al margen del glamour y la pompa que supone una boda como la del príncipe heredero Felipe con Letizia, este enlace también tiene un hondo significado político, al simbolizar la continuidad de la monarquía en España, un sistema cuestionado y criticado como superfluo en no pocos países.

El propio Felipe lo subrayó el día que compareció por primera vez con su entonces novia ante la prensa, a fines del año pasado: "Nuestro enlace permite dar continuidad a la monarquía parlamentaria como consagra nuestra Constitución". Y lo dijo no sin agregar algo que es esencial de cara a la justificación de este modelo, asentado ya no en la legitimidad dinástica, sino en la soberanía popular y reducido en la práctica a funciones meramente representativas: "Aquí nos presentamos, entregados al servicio de España".

El rey Juan Carlos, quien siempre enfatizó que "el trono hay que ganárselo día a día", abundó ayer en esa vocación de servicio al pedir a Felipe y Letizia en su brindis nupcial que "piensen siempre en España" y dediquen "con amor y devoción", lo mejor de sus "esfuerzos a los españoles, para aunar sus esperanzas, compartir sus ilusiones y poderos fundir siempre con sus sentimientos y dificultades".

Felipe no parece que tenga que pasar un examen, pero la forma de ejercer su función será observada desde ahora con lupa. Por lo pronto, el heredero ya ha contribuido a modernizar la monarquía, casándose con una mujer divorciada y plebeya, algo que sobre el papel sigue prohibiendo una vieja orden real que excluye el matrimonio con "persona desigual". (AFP y DPA)

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La Guardia Real a caballo y motorizada escoltó a la pareja real.

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