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 sábado, 24 de abril de 2004

Cuenta con la colaboración de la fundación Camino
Inauguraron un centro destinado a prevenir la desnutrición infantil
Está en el barrio Cristalería y fue abierto por una entidad nacida en Chile que trabaja para frenar ese flagelo

"La principal riqueza que tiene un país es su capital humano, y si ese capital está dañado, el país no tiene futuro", reflexiona el profesor Fernando Monckeberg, un médico chileno que hace más de 30 años comenzó una batalla contra la desnutrición infantil en esa nación y logró salvar miles de pequeñas vidas. Su obra sirvió de impulso para que otro médico, el mendocino Abel Albino, impulsara la misma iniciativa en Argentina con el objetivo de prevenir y tratar ese flagelo en estas tierras. Ambos integran la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin), una entidad que el jueves pasado y con el apoyo y colaboración de las fundaciones Camino, Renault y el grupo Makro abrió su primer Centro de Prevención de Desnutrición Infantil en Rosario.

Monckeberg lleva sobre sus espaldas el gran logro de haber salvado miles de vidas. Según recordó, en los años 50 la mortalidad infantil en el país trasandino "era del 200 por mil". En medio de esa realidad, el profesional comenzó a formar centros especializados en los que el objetivo fundamental fue "impedir que se murieran los lactantes menores de un año y los niños gravemente afectados por la desnutrición".

El resultado fue sorprendente: los centros en los que trabajaban en forma coordinada grupos interdisciplinarios de profesionales lograron revertir esa situación. Hoy en Chile la mortalidad infantil es del 8 por mil.

Por su parte, Albino explicó el trabajo que desarrolla en Mendoza. "Lo primero que hicimos fue entrar en contacto con los sectores en riesgo y prevenir que chicos con deficiencias nutricionales llegaran a presentar desnutrición", dijo. Pero los profesionales de Conin Mendoza empezaron a toparse con otros flagelos, como el analfabetismo, por lo que los centros también dieron origen a escuelas, después impartieron cursos de educación para la salud, lactancia materna, se emplazaron jardines maternales y de infantes. "Terminamos haciendo un centro único en el mundo donde hacemos un abordaje integral de la problemática social que da origen a la extrema pobreza", aseguró.

La experiencia llegó ahora a Rosario. En el corazón del barrio Cristalería, un grupo de 15 profesionales entre los que se encuentran nutricionistas, fonoaudiólogos, psicopedagogos, asistentes sociales, médicos y enfermeras, buscará prevenir que la desnutrición llegue a afectar a los chicos de esa zona de la ciudad.

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Los responsables hablaron de la experiencia en Chile y Mendoza.

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