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 sábado, 20 de septiembre de 2003

Las locuras del doctor
Bilardo no sólo habla de fútbol, también se le anima al sexo

El anecdotario de Carlos Bilardo entretiene, provoca risa y engrosa los hechos más disparatados que ocurrieron en el fútbol argentino. Jamás deben ser analizados con seriedad o rigor científico porque desde esta óptica, la primera impresión es que el Doctor no está en sus cabales. Las eternas e interminables cábalas del Narigón y el supuesto éxito que provocan su cumplimiento a rajatabla hay que asumirlas como una mera cuestión simpática del personaje. No saludar al técnico rival, llevar la figura de la Virgen de Luján al vestuario, sentarse primero en el banco de suplentes son apenas un puñado de hechos que conforman parte de su ritual. Pero cuando habla sobre sexo, los argumentos toman otro cariz, aunque a veces las explicaciones que da sorprenden y hacen fluir inmediatamente la carcajada. Partidario de los que se oponen a las relaciones sexuales previo a una competencia, el DT no tuvo empacho en describir minuciosamente las etapas de excitación, en un imperdible reportaje que le realizó el programa Indomables que conduce Roberto Pettinato.

Para una televisión ávida de personajes curiosos, que salen fuera de lo común, el Narigón encaja a la perfección. Y ni que hablar si el interlocutor es Pettinato, quien sabe explotar al máximo las "anormalidades". Desde el inicio de la nota, Bilardo sorprendió con su nuevo look en el pelo y sin dejar de reirse comentó que hacía tiempo que no pasaba por la peluquería para explicar esta nueva coloración en su cabellera.

Obsesivo y cabulero, Bilardo no tuvo tiempo en explayarse demasiado durante la emisión acerca de sus prácticas singulares dentro y fuera de la cancha. En el Mundial de México 86 fueron tantas que se necesitarían varias páginas para contarlas. Y fue fiel a todas, no vaya a ser que la fortuna se le dé vuelta. Como cuando todos los suplentes de la selección debían aguardar que el Narigón se sentara en primer lugar en el banco y recién después lo podía hacer el resto.

No todo se reduce a las cábalas. Bilardo fue capaz de disfrazarse de mujer para espiar el comportamiento de sus jugadores en un boliche del hotel donde se hospedaban la delegación argentina y acercarse al Cabezón Ruggeri para decirle que en un rato se tenían que ir a dormir.

La recomendación a un médico de Sevilla que pise a un contrario en vez de atenderlo como hizo gentilmente el facultativo y el famoso bidón que le dieron al brasileño Branco en el Mundial de Italia forman parte del costado flaco de un tipo que pretende no dejar nada librado al azar, aunque a veces traspase los límites de lo ético.

Las mujeres y el sexo son una materia en la que Bilardo habló en Indomables como un auténtico especialista. Defensor del fútbol femenino, días atrás no tuvo inconvenientes en hacer ingresar a dos mujeres en el entrenamiento de Estudiantes. Fue en ese instante en que Pettinato hizo un cruce perfecto y desvió la conversación hacia las relaciones sexuales. "¿Habla con las mujeres de los jugadores para decirles cómo tienen que hacer el sexo?", a lo que el Narigón replicó que "la gente no sabe hacer el amor".

Cual experto en la materia, Bilardo dibujó líneas en el aire para ejemplificar los diferentes momentos de excitación del hombre y la mujer ante la mirada de los panelistas en un respetuoso y ceremonial silencio. "Es que cuando los hombres eyaculan las mujeres se quedan así, pobrecitas...", mientras su rostro se transfiguraba y era la síntesis de una espera sin final. "Por eso digo lo que digo", sintetizó ante el aplauso y las risas del staff de Indomables.

Aquella afirmación de que nadie sabe hacer el amor abre el interrogante de si les habrá enseñado a sus jugadores. Por más que predicaba una abstinencia prolongada antes de jugar para evitar el desgaste físico, es evidente que sus convicciones no se condicen con la realidad. Al menos en México, el mismo Ricardo Bochini tuvo un desliz cuando contó que el entrenador dejaba salir a los solteros antes de ponerse colorado por la infidencia. Ni hablar de la famosa limusina del Pájaro Caniggia y Mariana Nannis en Italia. Quizás la afirmación de Valdano acerca de que los jugadores se pusieron de acuerdo de no darle bolilla a sus indicaciones mientras jugaban sea la mejor síntesis. Bilardo y sus locuras es un personaje a la medida de la sociedad que lo rodea.

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Carlos Bilardo cada vez tiene más cábalas.

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