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 domingo, 09 de septiembre de 2007  
El sector vitivinícola se puso como meta duplicar las exportaciones en 2010
La ausencia de crédito, un techo para la producción de vinos argentinos
El mercado avanza en la internacionalización pero demanda respaldo financiero

Clarisa Ercolano / La Capital

El negocio del vino en la Argentina se puso una meta clara: duplicar las exportaciones para 2010 y llegar a los 920 millones de dólares de ventas al exterior, pero no es un tránsito fácil. Aunque los referentes del sector vitivinícola nacional e internacional reconocen que la actividad reporta cada vez más productos de mejor calidad y con precios razonables, casi todos coinciden en que para llegar al final del camino es indispensable avanzar en la obtención de mejor financiamiento, penetración en los mercados más exigentes, incorporación de tecnología y sobre todo, lograr la resolución de estrategias comunes de comercialización entre los productores más pequeños.

Este escenario fue el que plantearon empresarios y consultores del sector en el tercer Foro Internacional Vitivinícola que se realizó en Mendoza a principios de este mes y en el cual se debatió sobre los ejes de trabajo en el corto plazo de cara al crecimiento de esta industria.

Javier Merino, coordinador general del Foro y analista de Bodegas de Argentina, pronosticó que “si se mantiene el actual nivel de crecimiento, dentro de tres años se duplicarán los casi 500 millones de dólares con que se cerraría el presente año”, aunque también reconoció que Argentina, sobre todo por los vaivenes económicos, ingresó tarde a la carrera del vino de la que ya participan activamente países como Chile, Sudáfrica y Australia.

A modo de ejemplo, el especialista contó: “Australia en 2010 exportará por 4.000 millones de dólares y actualmente lo hace por 2.800 millones, cuando hace unos 20 años estaba parejo con nuestro país”, dijo en cuanto a la inserción de ese país en el mercado internacional de vinos.



Una de cal, una de arena

El despegue en la Argentina estuvo en buena parte impulsado por el tipo de cambio favorable, según explicó Merino, aunque también atribuyó la lentitud en la inserción internacional de la Argentina respecto de otros países a las políticas públicas hacia el sec

tor. En ese sentido, criticó al Estado nacional por “no negociar internacionalmente la presencia de los vinos argentinos en nuevos mercados como China o México”.

Pero como contracara de esta actitud, los 800 inscriptos al foro recibieron con sorpresa el anuncio del vicegobernador de la provincia de Mendoza, Juan Carlos Jaliff, quien aseguró que está en marcha un plan conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo para financiar la logística del vino mendocino y señalo que la clave de la explosión de la industria reside en el mercado externo.



Saber hacer

Con amplia trayectoria en acciones económicas vinculadas a las bodegas mendocinas, Merino indicó que la idea para lograr la internacionalización pasa por compendiar el know how para saber a las claras qué determina el crecimiento exportador, si este se mantendrá y sobre todo, de qué forma. “Para llegar a China o a Rusia hace falta inversión, porque la inversión es igual a mayor posicionamiento competitivo”, dijo. Actualmente, países como Rusia, Finlandia, Reino Unido y Brasil constituyen nuevos nichos de mercado para los vinos argentinos, una tendencia que se fue consolidando en los últimos años a raíz de un mayor consumo per cápita en función del incremento del PBI.



Entre los rezagados

Pero la conquista de nuevos horizontes no es una tarea simple. De hecho, las empresas argentinas deben recurrir al ingenio para hacerlo. Al respecto, los bodegueros coincidieron durante el foro en que disponen de pocos préstamos, tienen que afrontar una alta carga impositiva y soportar excesivos trámites burocráticos a la hora de encarar acciones de comercio exterior.

Esto quedó corroborado en un estudio del Banco Mundial el cual revela que el país ocupa uno de los últimos lugares en cuanto a capacidad para hacer negocios. De entre 120 países, se ubica en el puesto 97.

Más allá de las condiciones adversas, Ignacio Pons, titular de una empresa de monitoreo, aseguró que “el sector vitivinícola tiene fuerza propia, ya que en los últimos diez años la exportación creció un 300%”.

Pons dijo que cada 15 días surge una bodega en el país y que el sector resulta “muy atractivo” porque si se logra un buen posicionamiento, “alcanza una rentabilidad de 21 mil dólares por hectárea”.

Cada bodega, por su parte, tiene un promedio de 10 marcas, pero la mayoría de las empresas son nuevas y tienen un ciclo de penetración donde la tecnología juega un rol determinante para ampliar el mercado y posicionar las marcas.

“Pese a un contexto desfavorable se hizo mucho”, aseguró Pons antes de introducir un dato preocupante. “Actualmente, el crecimiento del consumo no se acelera como estaba previsto y es de dos por ciento anual en consumidores fuertes como Estados Unidos o el Reino Unido”, puntualizó.



Imagen y competencia

Uno de los panelistas que concentró la atención de los asistentes al megaencuentro del sector fue el ejecutivo de South African Wine, Johan van Rooyen, quien alertó sobre el panorama futuro: “La competencia que se viene es violenta”, dijo sin preámbulos. Y aclaró que en su país se llevan adelante planes de acción con reglas claras para definir estrategias que posicionen a los empresarios frente a otros competidores.

Rooyen señaló que en ese país del sur de Africa las prioridades son la interacción con el gobierno, los nuevos canales de comercialización y la incorporación de más varietales.

“Hay que hacer ver el vino como algo especial, más allá de un bien de cambio”, indicó y recomendó a los pequeños productores argentinos que se agrupen para tener presencia en el circuito.

La imagen del país en el exterior parece tener también un rol determinante. Esa fue la teoría central del informe de consumidores presentado por Alejandra Aisenberg, quien subrayó que la Argentina cuenta con “mala fama” debido a actitudes deshonestas en el mercado, que provocan dudas en los mercados demandantes

“Temen que lo que se les venda no sea de calidad, por eso hay que trabajar y mucho para revertir esta percepción”, precisó Aisenberg.

Y en ese sentido, la especialista recomendó también poner énfasis en realizar todo tipo de acciones que ayuden al posicionamiento: apertura de clubes del vino, mejor presentación con etiquetas más informativas, turismo del vino y sobre todo, degustaciones y eventos de promoción.
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El sector vitivinícola argentino prevé llegar a exportar 920 millones de dólares en tres años.

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