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sábado,
30 de
junio de
2007 |
Espera con insólitas historias
Los verdaderos fanáticos del codiciado iPhone no abundaban precisamente en la cola formada ayer frente a la principal tienda de Apple en San Francisco un día antes de que se empezara a vender el aparato. El puñado de oportunistas que habían acampado en la calle hasta el lanzamiento al mercado del iPhone ayer a la tarde dijeron que sus motivos iban desde vender su lugar en la fila a vender los teléfonos recién comprados por Internet o a simplemente participar del espectáculo.
Pero hasta ahora, los portadores de lo que sería el equivalente en el mundo real a un billete exclusivo dicen que tendrían dificultades para permitirse los dólares que cuesta el iPhone.
Los dos primeros puestos en la cola frente a la tienda Apple de San Francisco lo ocupaban dos amigos que describieron vagamente sus planes para utilizar sus posiciones para financiar la compra de iPhones. En lugar de guardar los teléfonos, pretenden revenderlos rápidamente.
“Podría vender mi puesto para poder costearme un iPhone”, dijo Jerry Taylor, de 54 años, el primero en la cola.
“No sé que voy a hacer”, dijo Mark Baik, de 31, un peluquero local que había sacado una alfombrita para marcar su segundo puesto. “Podría venderlo en internet. Es como un cromo de béisbol de valor”, agregó.
Eric Eisher, de 23 años, tenía otros planes. “Le estoy guardando un sitio a mi jefe. Me paga por ello. Yo no me puedo permitir uno”, dijo.
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