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 miércoles, 13 de diciembre de 2006  
Asesinaron a una mujer y a su hija con saña y a golpes de cortafierro
El hijo y nieto de las víctimas descubrió los cuerpos al levantarse de dormir. Era el tercer ocupante de la casa

Buenos Aires.- Una gestora de 59 años y su hija, una comerciante de 39, fueron asesinadas con saña y a golpes en la cabeza en su chalet del partido bonaerense de Moreno. El doble crimen ocurrió la mañana de ayer y fue descubierto poco después por el nieto e hijo de las víctimas que dormía en la misma vivienda y al despertarse halló el macabro cuadro.

Las víctimas fueron identificadas como Isabel Da Silva Cunha y su hija Liliana Cavaco, quienes fueron halladas con heridas en sus cabezas y sus rostros cubiertos con bolsas de nailon, en su vivienda de Aristóbulo del Valle 1669 de Moreno.

Los pesquisas determinaron que al momento del crimen en la casa estaban sólo las víctimas y Maximiliano, de 18 años e hijo de Cavaco, ya que la pareja de esta mujer estaba trabajando y el marido de su madre había viajado a Rosario.

El fiscal de Moreno a cargo de la causa, Mariano Navarro, aseguró que no descarta "ninguna hipótesis" para este crimen que ocurrió entre las 10.05 y las 10.45 de ayer. Además, el funcionario confirmó que en la escena del crimen fue encontrada el arma homicida, un cortafierro de 40 centímetros que apareció ensangrentado en un sillón del living y que será peritado para determinar si el asesino dejó marcadas sus huellas. Asimismo, el fiscal también comentó que el teléfono Nextel de Cavaco fue encontrado tirado en la calle, y a cinco cuadras de la casa de las víctimas. El aparato ahora será enviado a los expertos para determinar las últimas llamadas.

Los investigadores descartaron que el móvil sea el robo por dos motivos: en la vivienda había dinero, joyas y electrodomésticos y no robaron nada y, después de un relevamiento de peritos se determinó que no se violentó ningún acceso y que él o los asesinos tuvieron que entrar por la puerta principal y por lo tanto ser conocidos de las víctimas.

La pesquisa está orientada a un doble crimen motivado por algún tipo de venganza en el que puede estar involucrado el entorno familiar o laboral de las víctimas, según confiaron dos jefes policiales y una fuente judicial. Da Silva era gestora y su hija Cavaco era una comerciante que estaba al frente de un video club.

"Tenemos que empezar a investigar la vida y las actividades de las víctimas para individualizar sospechosos y el móvil. Lo que está claro es que vinieron a matar y, por la saña, aparenta ser algún vuelto, una venganza", afirmó un investigador.

El doble asesinato fue descubierto por Maximiliano, el hijo de 18 años de Cavaco y nieto de Da Silva, quien estaba durmiendo en su habitación cuando mataban a su madre y su abuela. En su primera declaración a la policía, el muchacho dijo no haber escuchado nada extraño.

Según fuentes judiciales, Maximiliano contó que a las 10.05 su madre entró a su habitación para despertarlo y le prendió la luz, pero él continuó durmiendo hasta las 10.35, horario en que se levantó porque un veterinario tocó el timbre para llevarse alguno de los cuatro perros que hay en la casa. Siempre según la versión que dio el muchacho, cuando el veterinario se retiró, empezó a buscar a su madre y a su abuela y así fue como encontró ambos cadáveres en el fondo de la planta baja. Cavaco estaba tendida en el suelo de una especie de oficina-escritorio que hay en la casa y su madre Da Silva a pocos metros, en el lavadero. Ambos cadáveres tenían sus rostros cubiertos con bolsas de nailon del tipo de supermercado y presentaban fuertes golpes en la cara y el cráneo.

El chico llamó de inmediato a su padre -separado hace 12 años de su mamá-, quien llegó al lugar y llamó a emergencias policiales. El fiscal Navarro aseguró que la versión que dio el chico "es creíble y comprensible" y que en base a sus dichos se están "elaborando hipótesis de trabajo".

Peritos y médicos forenses de la Dirección de Policía Científica de Mercedes, de acuerdo a la inspección de la escena del crimen y los cadáveres, indicaron que por la temperatura de los cuerpos hubo una diferencia de unos 30 minutos entre las muertes.

Según los voceros, la madre, Da Silva, fue la primera en morir y en su caso no descartan que la causa no sean los golpes sino una asfixia, mientras que Cavaco murió después y recibió más golpes que su madre. Los peritos no encontraron a simple vista rastros de sangre en otros ambientes que no sean los sitios donde aparecieron los cadáveres y el arma homicida. (Télam)
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Maximiliano halló muertas a sus mamá y a su abuela ayer cuando se despertó.

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