Año CXXXIX Nº 49311
La Ciudad
Política
Economía
La Región
Información Gral
El Mundo
Opinión
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Escenario
Educación


suplementos
ediciones anteriores
Salud 29/11
Página Solidaria 29/11
Turismo 26/11
Mujer 26/11
Economía 26/11
Señales 26/11
Educación 25/11
Estilo 18/11
Chicos pero grandes 11/11
Autos 26/10

contacto
servicios
Institucional

 sábado, 02 de diciembre de 2006  
Educación nacional ya agendó la problemática
La subsecretaria de Nación, Alejandra Birgin, dice que en el 2007 el tema será prioridad

Lo que ahora se conoce como “patologización de la infancia” será desde el 2007 tema de la agenda educativa oficial. Según anticipó a La Capital, la subsecretaria de Calidad y Equidad del Ministerio de Educación de la Nación, Alejandra Birgin, se trabaja en un proyecto que pretende llegar a las escuelas La educadora precisó que “un amplio espectro de profesionales de distintas áreas, que comparten esta preocupación, están trabajando de manera conjunta”. En rigor, se trata de especialistas del área de la psicología, la neurología, la pediatría y la pedagogía abocados a producir un material orientador para las escuelas y los equipos técnicos.

Birgin recuerda que la nueva ley de educación que se analiza en el Congreso Nacional, contempla la necesidad de que las escuelas trabajen apayodas por distintos equipos técnicos. Dice que “es una manera de acompañar a los maestros y maestras, lo cual no quiere decir que en cada escuela haya un gabinete médico donde se derive a los chicos, porque esa tampoco es la solución”.

Advierte que la pedagogía, junto a la medicina, a la psicología y a otras disciplinas tiene mucho por hacer y decir cuando se trata de tomar la problemática de la infancia.

La subsecretaria prefiere entonces definir a la problemática de la "medicalización infantil" como una cuestión nada sencilla. “Las aulas muestran hoy situaciones complejas, con problemas individuales y grupales nuevos, que muchas veces la escuela no alcanza a responderlos”. Aclara que esta dificultad ha crecido socialmente, no es sólo patrimonio de la pobreza ni de los distintos sectores sociales, “sino de las nuevas infancias y de las nuevos desafíos que esto plantea a la vida en general y a la escuela en particular”. También que ante este panorama “ha ido creciendo la tendencia de medicalizar ciertos síntomas”.

Para ejemplificar lo complejo de esta situación, Birgin retoma las conclusiones de un estudio reciente de Educación Nacional sobre los consumos culturales de los niños. “En la actualidad la atención de los chicos es diferente, hacen varias cosas a la vez: pueden escuchar música, mientras conversan y responden en el chat”, dice para asegurar que esta posibilidad de estar de manera simultánea en varias actividades dista de la imagen clásica de la escuela, donde un grupo de alumnos atiende al maestro ubicado al frente del aula.

“Hay una distancia que hace falta trabajar en muchos sentidos”, explica, para enseguida recordar que eso no significa que haya que renunciar a que un chico escuche a su maestro, en clara referencia a la necesidad de reconocer las reglas y riquezas propias de cada institución.

Birgin acuerda en que ante esta situación compleja y difícil “ha ido creciendo como solución muy rápida etiquetar a los chicos, como si se tratara de una enfermedad que se arregla con medicación, sin analizar que puede ser un indicador de otras problemáticas”. Una situación que entiende la educadora no sólo pasa en el ámbito privado, sino también en el ámbito público de la escuela, algo que demanda un compromiso de toda la sociedad.


Diálogo mutuo
La invitación de Birgin a pensar la patologización de la infancia en toda su complejidad coincide con una de las conclusiones que la profesora Gisela Untoiglich señala en su trabajo “Diagnóstico en la infancia: tramas de la subjetividad actual”, premiado en el 2005 por la Facultad de Psicología de la UBA. Dice Untoiglich: “A partir de la difusión de datos que plantea que habría 250 mil niños en la Argentina con una enfermedad neurológica llamada déficit atencional y que éste sería el motivo más frecuente de repitencia en la escuela, considero imprescindible revisar desde una perspectiva diferente algunos de los conceptos que circulan”.

Y renglón seguido agrega: “Uno de los mayores peligros que encontramos a partir de la divulgación de este tipo de estadísticas es que antes teníamos 250 mil niños inquietos, desatentos, impulsivos y movedizos que nos hacían cuestionar qué estaba sucediendo con la institución escolar, las familias y las crisis sociales, y ahora pasamos a tener 250 mil ADD que debemos medicar”.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Patologización de la infancia: Educación de la Nación produce materiales para orientar a las escuelas.

Notas Relacionadas
Niños etiquetados: un llamado de atención a la escuela y docentes


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados