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 sábado, 25 de noviembre de 2006  
El ingreso de Di María le cambió la cara al equipo
El volante (18 años) convirtió su primer gol y ayudó a Central a modificar su imagen

La entrada de Angel Di María fue el quiebre del funcionamiento de Central. Es que el juego del juvenil (18 años) le entregó al equipo todas las herramientas necesarias para desarticular el planteo de Quilmes.

Central pasó del adormecimiento del primer tiempo a la vivacidad del segundo. Y eso se lo debe exclusivamente al aporte de Di María. Es que antes de que se cumpliera un minuto de su ingreso, el volante recogió un centro pasado de Alemanno y cruzó un remate que se incrustó contra el palo izquierdo de Grosso. Fue el primer grito en su corto paso por la primera canalla.

El empate llegó con puntualidad suiza. Nada mejor para abrir la cabeza y empezar a repensar el partido. En esto vale anotarle un poroto a Néstor Gorosito. El entrenador canalla se animó, seguramente empujado por las circunstancias, a romper con el doble cinco defensivo que formaban Borzani-Calgaro. Cambió dinámica por el flojo partido que jugó el Oreja. La movida acomodó las piezas de otra manera en la zona media y liberó al Kily González. Calgaro se ubicó como un volante central clásico y eso también le despejó el terreno a las trepadas sorpresivas de Villagra por izquierda.

Por eso Central fue otro equipo en el complemento. A eso se sumó que Alemanno aprovechó la banda derecha. Por ahí desbordó para enviar el centro en el empate y empezó a causarle problemas a Raúl Saavedra.

El segundo tanto canalla también vino gracias a una trepada de Di María, que recibió de Villagra, y habilitó a Ruben para que definiera de primera, como los grandes goleadores.

Los revulsivos de Wanchope y De Porras tampoco se quedaron atrás a la hora de ayudar. El costarricense protagonizó durante la semana una suerte de affaire con Pipo (declaró que no tenía diálogo con el DT) y se bancó con cara de enojado ir al banco de suplentes. Pero cuando le dieron pista se la ingenió para bajarle la pelota a Ruben en el tercer gol. También se entreveró en algunas jugadas que llevaron peligro hacia el arco defendido por Grosso.

Lo del pibe De Porras fue máxima efectividad. Estuvo menos de 15' en la cancha y decoró el resultado empujándola luego de un remate de Di María que Grosso entregó el rebote.
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