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 jueves, 22 de junio de 2006  
Mujer relató cómo la secuestró "patota" de Etchecolaz

La Plata- Nilda Eloy, una ex detenida durante la última dictadura militar, relató hoy ante el Tribunal Oral Federal de La Plata que una “patota” comandada por el ex represor Miguel Etchecolatz la secuestró de su casa en octubre de 1976, y la trasladó a un centro clandestino de detención donde fue

torturada.

“Fui secuestrada el primero de octubre de 1976, a las 12 de la noche, del domicilio de mis padres por una patota de 20 personas al mando de este sujeto, de Etchecolatz”, comenzó a relatar pasado el mediodía, Nilda Eloy, con voz pausada pero tensa de emoción.

La ex detenida recordó que “me llevaron frente a la puerta del dormitorio de mis padres, me tabicaron, me taparon los ojos con una funda, me ataron las manos atrás y me sacaron en un auto, en un Dodge 1500 color celeste, que en el asiento de adelante, el del acompañante iba Etchecolatz”.

“Fui conducida al centro de detención La Cacha, el resto de la patota quedó en mi casa hasta las 7 de la mañana, golpearon a mis padres y a mi hermano, y uno de ellos tuvo la ”deferencia' de, para no golpear al perro decirle a mi madre que lo cobijara y la golpeaba a ella, porque dijo que ”le daba lástima” golpear al perro”, continuó la mujer.

Nilda Eloy sobrevivió a al menos 6 centros clandestinos de detención que funcionaron durante la última dictadura militar.

Eloy relató que fue torturada y “picaneada” en dos oportunidades en La Cacha, lugar al que concurría “un sacerdote, el Padre Manolete, que luego con mi madre y de testimonios en el Juicio por la Verdad supimos se trataba del mismo sacerdote que atendía en la Catedral a los familiares (de desaparecidos):

monseñor Callejas”.

“El (por el sacerdote), me hizo poner las manos adelante para poder pisarlas”, precisó y agregó que en ese centro la llevaron a “hablar con el coronel” y que la voz que escuchó “era la voz que daba órdenes en mi casa y que muchos años después identifiqué como Etchecolatz”.

La mujer relató también sus pasos por los centros clandestinos de Pozo de Arana, Pozo de Quilmes y los simulacros de fusilamiento sufridos.

Al Pozo de Quilmes llegó “toda negra, estaba toda quemada”, relató y recordó que “pasaba un supuesto médico con un frasco de Pancután y...nos manoseaba con Pancután. Ahí llegué el 4 de octubre y debo haber estado 5 días”.

“El Pozo de Arana era un lugar muy particular, se torturaba muy cerca de los calabozos, en un ambiente central, y era todo el día escuchando las torturas”, detalló.

En un centro clandestino que no pudo determinar si se trataba del Vesubio, Nilda Eloy encontró a una joven paraguaya de origen alemán que “había sido crucificada, tenía las marcas en las manos y los pies, de haber sido crucificada”.

La voz de Nilda Eloy se quebró de emoción ante este recuerdo, lo que motivó que los jueces del tribunal le dijeran que si deseaba podía hacer un alto en su relato.

“No puedo parar, son muchos años de silencio”, dijo la mujer al tribunal y continuó.

Esta es la primera audiencia testimonial del juicio iniciado el martes último contra el ex director de investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, en lo que es el primer juicio que se realiza en el país tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

El ex jefe policial no estuvo presente hoy en la audiencia a pedido de su defensa y por autorización del Tribunal Oral Federal número 1. (Télam)
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