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 domingo, 02 de abril de 2006  
A 24 años de Malvinas. Alberto Dupén, especialista en estrés de posguerra
Cada aniversario, los veteranos reeditan sus traumas y conflictos
El doctor en psicología capacita a profesionales de todo el país en la problemática

Violencia familiar, alcoholismo, fobias, insomnio, drogadicción y hasta el suicidio. Este es el presente para muchos ex combatientes del país. En el mejor de los casos piden ayuda terapéutica, en el peor viven "aislados, con mucha depresión y frustración", según explica Alberto Dupén, doctor en psicología, especializado en estrés postraumático de veteranos de guerra.

El especialista que capacita a profesionales del Pami (la obra social de los ex soldados) y de las fuerzas armadas, remarca la importancia de que el veterano hable de lo que le pasa porque "lo que no se pone en palabras se pone en síntoma".

Dupén asegura que murieron 649 soldados combatiendo en Malvinas (323 durante el hundimiento del crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago). Y en 24 años ya se quitaron la vida cerca de 400 veteranos. Uno de ellos era rosarino (Eduardo Paz, quien se arrojó del Monumento a la Bandera el 22 de noviembre de 1999). "Los estigmas siguen en pie. Hoy en día el veterano tiene muchos problemas de comunicación, sobre todo con sus hijos adolescentes, porque reedita su conflictiva relación con las personas que tenían su edad cuando fue a la guerra".

El psicólogo asegura que estos días y a mediados de junio (en coincidencia con la capitulación que se firmó el 14 de junio), sus pacientes manifiestan depresión y frustración. "Cuando reviven los momentos de la rendición se incrementa el aislamiento y la ira contra los que más quieren porque son los seres que no les devolverán el golpe". indica.

Hijos adolescentes y parejas, entonces, suelen ser el foco de las agresiones de los traumatizados ex combatientes; no así los padres. Frente a ellos, en cambio, sienten culpa "de haber perdido la guerra -sostiene Dupén-, de no haberles cumplido la ilusión de regresar victoriosos".

El suicidio no es para este psicólogo un tema que haya precisamente que callar. "No es lo mismo que cualquier persona diga «me quiero matar» a que lo diga un veterano, alguien que convivió con la muerte, le perdió el respeto y que suele muchas veces expresar la culpa de haber quedado vivo. El pasado se ve negativo, pero no sólo el de la guerra, sino también el de la posguerra, el presente no es alentador y el futuro es incierto, se pierde el sentido de la vida. Recobrar ese sentido se puede, pero eso sí, hay que trabajar duro con la palabra".

Dupén asegura que prácticamente ningún ex combatiente habla de la guerra como un episodio demencial que nunca debiera haber ocurrido. Por el contrario, ante la pregunta de si volverían a vivirla, todos responden que sí. "Los que estuvieron en el frente ven allí una causa nacional-explica-, si pierden esa causa, pierden todo. Pero esto es comprensible, siempre hay necesidad de volver a lo no resuelto, para elaborar el duelo. No hay que olvidarse que el veterano de guerra aún vive la guerra todos los días".
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