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sábado,
25 de
junio de
2005 |
Ginóbili, el sexto grande
Se metió entre los más destacados del deporte argentino
Si le hacía falta algo más para ganarse un lugar entre los elegidos del deporte argentino, Emanuel Ginóbili demostró con lo realizado en las finales de la NBA que ya es uno más de esa elite que integran Diego Armando Maradona, Juan Manuel Fangio, Carlos Monzón, Guillermo Vilas y Roberto De Vicenzo.
Desde la aparición de Maradona ningún deportista argentino irrumpió, llegó y se mantuvo en lo más alto de un deporte de alta competencia como Emanuel Ginóbili.
Calidad, juego físico, garra y entrega han sido los elementos que caracterizaron al bahiense desde su irrupción en la Liga Nacional, después en Italia y finalmente en la todopoderosa NBA.
Para el exitismo argentino los éxitos logrados y la importancia que su figura alcanzó en Europa pasaron casi inadvertidos y, salvo en el ambiente basquetbolístico, no consiguieron el reconocimiento debido.
Recién con la llegada a la NBA dos años atrás, la figura de Ginóbili se hizo mediática y sus acrobacias dentro de una cancha, que ya habían deslumbrado a los europeos desde finales de los noventa, fueron descubiertas no sólo por el público ajeno al básquetbol, sino también por una parte del periodismo.
El apellido Ginóbili comenzó a ser algo cotidiano dentro del ámbito deportivo y su figura ganó, en la medida que su rendimiento creció dentro de los San Antonio Spurs, más espacio en los diarios, la radio y la televisión.
Pero a Manu le faltaba algo: ser reconocido como uno de los grandes del deporte argentino, a pesar de su juventud. Por desconocimiento o simplemente mezquindad, muchos se negaron a ponerlo a la altura de Maradona o Fangio.
Sin embargo, la brillante temporada de Ginóbili, que incluyó la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas con el seleccionado nacional y su segundo anillo de la NBA, hace evidente algo que es imposible de negar: que el bahiense es el "sexto grande" del deporte argentino. (DyN)
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