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 sábado, 11 de octubre de 2003

Opinión: La sensación fue la de ser menos de lo que somos

Pablo F. Mihal / Ovación

La sensación que dejaron Los Pumas tras los primeros ochenta minutos fue que, como equipo, fuimos menos de lo que somos. La bronca mayor de los que seguimos a Los Pumas se aferró más a ese concepto que al resultado adverso en sí.

El balance final de la primera pálida actuación fue deficitario en varios aspectos y abrió un signo de interrogación en cuanto a lo que había desarrollado hasta ahora aunque hay que tener en cuenta que enfrente estuvo un rival de los quilates del defensor del título y ese no es una dato menor (por más que los Wallabies no hayan jugado tampoco a un ciento por ciento).

De movida se sabía que el line no era uno de los mejores pero ayer en esta formación fue donde Los Pumas quedaron con la mayor deuda ya que desde allí no pudieron desarrollar juego. Es más, incluso en los instantes iniciales tuvo un par de situaciones a metros del ingoal local y por falencias propias esas oportunidades fueron dilapidadas. La coordinación entre lanzador y saltador directamente no existió.

El scrum también cerró con números rojos. Existió control pero no hubo dominio. Cada equipo sacó la que tiró. Al comienzo Los Pumas no se acomodaron bien y fueron sancionados con varios free kick por empujar antes de tiempo.

Pero la mayor diferencia estuvo en lo que pasó después de los scrums, cuando el octavo (David Lyons) se levantaba e iniciaba los ataques. Fue una verdadera aplanadora que ganó muchos metros, sobre todo en el primer tiempo.

En cuanto a las formaciones fijas, el ruck fue la formación que mejor hicieron teniendo un alto grado de seguridad. Los forwards argentinos supieron cuidar la pelota, no perder el control y se la dejaron limpia al conductor para que abra con tranquilidad.

Los mauls, en tanto, no fueron un elemento ofensivo como se preveía. A los forwards les faltó coordinación en el empuje tras el line. Los Pumas intentaron armar plataformas móviles desde varios rucks pero los australianos siempre se plantaron bien firmes. Es evidente que los Wallabies habían estudiado muy bien a los argentinos.

En defensa hubo un solo error que se pagó con el try de Roff (la defensa argentina mordió un anzuelo). Después, varios tackles argentinos hicieron perder varias pelotas a los dueños de casa que tenían otro destino.

Otro aspecto a analizar es el pateador. Sin dudas que Los Pumas extrañaron la patada de Gonzalo Quesada, ya que Felipe Contepomi marró tres penales, una conversión y un drop, y esos errores en un partido de Copa del Mundo se pagan muy caro.

Australia fue un paso en falso, pero hay tiempo y hombres como para corregir el rumbo.

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