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 sábado, 11 de octubre de 2003

La mujer en tierras del Islam

Teherán. - El nuevo Nobel de la paz, Shirin Ebadi, milita para que la mujer obtenga un estatus en la República Islámica, donde su vida vale la mitad que la de un hombre. El primer signo visible de la distinción entre hombres y mujeres de esta cultura milenaria es la obligación impuesta, pocos meses después de la revolución de 1979, a las personas de sexo femenino iraníes o extranjeras de llevar el velo y la túnica para disimular su cabello y su cuerpo de las miradas del otro sexo. Según la ley islámica en vigor en Irán, las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres. Unas de las principales diferencias consiste en el "precio de sangre" o diye.

En caso de asesinato, el homicida debe depositar una indemnización a la familia de la víctima. Actualmente, el diye de un hombre es de unos 21.500 dólares, mientras que el de una mujer es de unos 10.750 dólares. La distinción entre hombres y mujeres afecta toda la vida cotidiana y familiar.

Una mujer recibe una parte de herencia contra dos para un hombre. En caso de divorcio, una madre tiene la potestad sobre sus niños hasta los dos años para los varones y siete para las mujeres. Pasada esa edad, la potestad regresa automáticamente al padre o a la familia de éste si falleció. Un hombre puede reclamar y obtener fácilmente el divorcio. La mujer, en cambio, debe demostrar que su marido es impotente, drogadicto, incapaz de afrontar las necesidades de la familia o que ha abandonado el hogar familiar hace más de seis meses.

Sin embargo, desde hace poco, los tribunales otorgan menos fácilmente el divorcio al hombre, que debe justificar su demanda. Para dejar el territorio nacional, una mujer debe tener la autorización de su marido o de su padre si aún no está casada. Algunas profesiones están prohibidas para las mujeres. (AFP)

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