Liliana Rosa Pollice y Julio Ricardo López nunca sabrán si la gente los hubiera llevado con votos al Concejo Municipal. Ella era la tercera postulante del Partido Socialista Auténtico y él, el primero del Frente Polo Solidario. En realidad, eran mucho más que eso: los candidatos del ARI de Elisa Carrió y del Polo Social de Luis Farinello, dos fuerzas políticas todavía flamantes con buenos resultados en su primer experiencia electoral.
Ni Pollice ni López lograron el objetivo de entrar en el Palacio Vasallo. Lo que nunca se sabrá es en qué medida esto no fue posible por la picardía electoral de un lema (Polo Social, a secas) que nada tenía que ver con la diputada chaqueña, aunque en uno de sus sublemas apareciera la sigla ARI (Ahora Reales Ideas), ni con el cura de Quilmes, que patentó hace ya tiempo su movimiento político precisamente con ese nombre: Polo Social.
En las filas de Carrió y de Farinello descontaban ayer que Sandra Cabrera, del Polo Social y del sublema Ahora Reales Ideas, capitalizó la confusión de mucha gente que adhería a sus candidatos, chupó sus votos y sólo así pudo aferrarse a una banca. A la inversa, daban por cierto que esta "trampa" -así la llamaban- restó posibilidades al ARI auténtico de sumar a Pollice a las dos bancas que cosechó, y a Farinello de colocar a López en el Concejo.
El éxito electoral de Cabrera hizo que muchos recordaran la "avivada", -acaso el único término publicable de todos cuantos pronunciaron ayer los adeptos de Carrió y Farinello-, de Rubén Bermúdez. En 1997, el aún concejal ganó mediante una maniobra similar: en la boleta de su sublema estaba impreso su apellido en grande y su nombre en chiquito, lo que llevó a muchos partidarios de otro candidato -Carlos Bermúdez- a poner la boleta del clon en las urnas.
"Esto es una obra maestra de la ingeniería del fraude, que contó con la doble colaboración de la ley de Lemas y del Tribunal Electoral de la provincia", dijo López ayer a La Capital. La referencia del frustrado candidato de Farinello no es casual ya que tanto su agrupación como la que fundó y preside Carrió impugnaron la utilización del nombre Polo Social y la sigla ARI por parte del sublema de Cabrera. Lo curioso, en el caso de Polo Social, es que el Tribunal Electoral nacional aceptó el reclamo y le dio la razón a Farinello en cuanto a la elección de diputados y senadores nacionales, mientras que el de la provincia no atendió el reclamo.
"Esto contribuye a que la gente se sienta defraudada una vez más", reflexionó López. Una colaboradora directa de Farinello, en tanto, comentó a este diario que atendió muchos llamados de gente que votó a otros candidatos creyendo que lo hacía por los hombres que representaban aquí al cura quilmeño.
En el ARI, en tanto, se vivía un clima parecido. Por un lado reinaba cierta euforia por los resultados conseguidos en Rosario ("Hicimos una elección espectacular", comentó alguien muy cercano a la diputada) y por el otro abundaban las quejas por la situación que provocó el sublema de Cabrera. "Sin trampa, quizá estaríamos hablando de un tercer concejal nuestro", dijeron en el búnker de la chaqueña.