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 domingo, 11 de septiembre de 2005  
Cada vez más padres vigilan sus hijos con artilugios electrónicos
Quieren saber dónde están, qué comen, a qué hora se acuestan. Los siguen con satélites y los chicos se quejan

Cada vez más, los padres están usando métodos de alta tecnología para seguirles la pista a sus hijos, a fin de determinar dónde están, cuán lejos han llevado sus vehículos de sus viviendas, qué compran, qué comen, y si no se hacen la rabona.

Con frecuencia, el artilugio electrónico es un simple teléfono celular que localiza dónde está. Los detalles son enviados por correo electrónico, mensajes de texto en el teléfono celular, o la Internet.

En otras ocasiones, el artefacto es una tarjeta parecida a las de débito que se usan para pagar alimentos en un comedor escolar, o un aparato que permite a los padres saber no sólo cuán lejos está el automóvil del hijo, y a qué velocidad marcha, sino también si el adolescente ha hecho frenadas bruscas o ha puesto el vehículo en marcha a toda velocidad.

Esta modalidad se está implementando ya en países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá.

Ted Schmidt, que vive en el suburbio de Burr Ridge, Illinois, usa un teléfono celular para seguirles la pista a sus cuatro hijos, incluyendo dos que estudian en la universidad.

Hace un año, cuando Schmidt decidió comenzar a vigilar a sus hijos, les informó: "Veinticuatro horas por día, siete días a la semana, puedo saber dónde están sus teléfonos celulares, a qué velocidad se desplazan sus automóviles. Por lo tanto, inclusive días más tarde, puedo mirar y ver que uno de ustedes iba a 120 kilómetros por hora en la autopista interestatal a las dos de la mañana".

Para algunas personas, eso parecería una invasión de la intimidad. Pero Schmidt está convencido de que de esa manera mantiene más seguros a sus hijos, en buena parte porque se saben vigilados.

Noah, su hijo de 15 años, que ha sido descubierto en lugares donde no debería haber estado, se siente indignado. "Es muy molesto", se queja este estudiante de colegio secundario. "Brinda a los padres demasiado control" sobre sus hijos.

Pero las hijas mayores de Schmidt se toman las cosas con más calma. Ciarra, que acaba de ingresar a la universidad de Nueva York, dice que le agrada saber que sus padres la pueden encontrar en caso de emergencia. "Nunca se sabe lo que puede ocurrir", dice la muchacha, de 18 años de edad. "Es una manera muy agradable sentirse segura".

Otros artefactos que les siguen la pista a los adolescentes son Wherifone, que usa el Sistema de Posición Global vía satélite para localizar personas, y el CarChip, del tamaño de dos baterías de nueve voltios juntas. El CarChip, instalado en un vehículo, vigila la velocidad, la distancia y los hábitos de manejo del usuario.

Hay otros elementos que ayudan a los padres a vigilar a sus adolescentes.

Mealpay.com, con base en Georgia, comenzó hace dos años. El propósito inicial era que los padres pudiesen pagar por vía electrónica los almuerzos de sus hijos en comedores escolares. Ahora, a solicitud de algunos padres, el servicio les permite determinar qué es lo que comen sus hijos.

Están además los "alertas" de la empresa británica Langtree SkillsCenter Ltd. Los padres son informados por un mensaje escrito, el correo electrónico o el teléfono si su hijo ha ido a clase. Además, puede obtener informes sobre su desempeño (bueno o malo) en las aulas.

Los psicólogos expertos en familias se muestran divididos por esas técnicas.

Por lo general, vigilar a un hijo, saber dónde está, o quién lo acompaña, es positivo, dice Christy Buchanan, profesora adjunta de psicología en la universidad Wake Forest, en Carolina del Norte.

"Pero los padres deben ser más ecuánimes. Una cosa es tratar de saber dónde están los hijos. La otra, hacerlos sentir que cada uno de sus movimientos está controlado", dice Buchanan. "Los padres no deben engañarse pensando que pueden librar a sus hijos de cometer errores. Eso forma parte del crecimiento y del aprendizaje".

"Los cónyuges normales no contratan detectives privados para seguirles los pasos a sus parejas", dice Kelly. "Y los padres que han establecido buenas relaciones con sus adolescentes no deben usar aparatos electrónicos para seguirles la pista. Las relaciones con los hijos deben basarse en la confianza, no en el miedo".

Pero no todos comparten ese punto de vista. Muchos padres creen que con esos aparatos, mantienen a sus hijos a salvo de peligros. Y esa es la razón por la cual Schmidt se propone continuar usando el servicio "Teen Arrive Alive".

"Sin importar todo lo que protesten mis hijos, nosotros somos los únicos padres que saben qué ocurre con ellos", dice. "Creo que los hijos desean saber que sus padres se preocupan por ellos". (AP)
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