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 domingo, 14 de agosto de 2005  
Día del Niño. En la búsqueda de un sueño común, los chicos mostraron su capacidad de ayudar a cambiar cosas
Qué ciudad quieren los pibes rosarinos
Los Consejos de Niños expusieron sus propuestas en plena calle y se las entregaron a las autoridades

Pablo Procopio / La Capital

Los Consejos de Niños de la ciudad se ocuparon ayer de cargar de sentido a su día. Protagonizaron una fiesta en la que dijeron con juegos y palabras cómo quieren que sea Rosario. Salieron por primera vez a la calle a mostrar el resultado de sus debates semanales y sentenciaron que quieren vivir sin miedo, sin basura, que la discriminación no conduce a nada, que cada persona es distinta pero capaz de elegir un sueño común, y que es necesario ocupar los espacios públicos en bien de todos.

La mañana de ayer se inició en pleno centro con un despliegue inédito de color y música en la cortada Ricardone donde se interrumpió el tránsito para dar paso a los pibes que representaron cada distrito. Así fue que tuvieron la posibilidad de transmitirle a la comunidad los proyectos que en cada área están creando hace un año y medio.

Allí estuvieron todos los consejeros de cada sector, quienes pusieron manos a la obra y plasmaron sus propuestas a través de originales dispositivos dispuestos sobre la calzada.

Por ejemplo, los pibes del oeste armaron estructuras que llamaron "Monstruos de basura". Utilizaron telas, recipientes plásticos, escobas, cartón, peluches y todo tipo de artefacto en desuso como un viejo monitor de computadora, tubos de teléfonos, resortes y hasta las tasas de ruedas de autos. "Nos gustaría que hubiera menos basura en la ciudad, es horrible", sostuvo Andrea (11). A su lado, Melina (12) puso de manifiesto que la basura, como la droga, "hace mal".

El Consejo del Distrito Noroeste instaló un "Puesto de donación de sueños"; ellos plantean que a la ciudad le falta un sueño en común. "Se trató de crear un ambiente onírico detrás del que la gente anotó un deseo y lo dejó en una urna", dijeron los organizadores. Una vez que se encuentre una misma utopía, los chicos saldrán a pintar graffitis y carteles por la ciudad.

Los niños del Sur trabajaron sobre la necesidad de que las plazas estén recuperadas y sean convocantes. Mostraron sus iniciativas con pintadas en la calzada. En tanto, ya están en contacto con la secretaría municipal de Obras Públicas para que se concrete su propuesta.

Micaela (12) y Marianela (11) leyeron una de las inscripciones para La Capital. "Queremos que en nuestras plazas haya festivales y cine al aire libre", expresaron dispuestas a que estas actividades "sean gratuitas, porque casi todos los espectáculos lindos son caros".

Desde el Norte abordaron la problemática de la seguridad. De este modo, dijeron que para salir a jugar, ir a la escuela y encontrarse en las veredas, no hace falta más policía sino que la gente ocupe los espacios públicos. Por eso, se están instalando bancos y armando una red de vecinos dispuestos a sentarse allí como un modo abarcar esos lugares. Durante la presentación de ayer hubo actores que invitaron a la gente a ubicarse en las reposeras para poner en acto esta iniciativa.

Trabajar sobre las diferencias fue la intención de los representantes del Sudoeste. En efecto, exhibieron dos de sus tipos; entre los adultos y los niños, y entre ricos y pobres. Para el primer caso, evidenciaron una absoluta originalidad. Regalaron frascos de "pastillas para la memoria"; un símil de packaging de medicamentos destinado a que los adultos recuerden su niñez que hasta incluyó un simpático prospecto con la fórmula, acción terapéutica, indicaciones y contraindicaciones. Unos de los consejos más llamativos fue el de la sobredosificación. Allí se advirtió: "Usted puede convertirse en bebé".

Respecto del segundo ítem sobre las diferencias, lo relacionaron con la discriminación y el maltrato.

Los niños del centro remarcaron que "en este país aquellos que pensaban diferente se convirtieron en desaparecidos. Utilizaron el tradicional juego del memotest al que le agregaron sus propias fotos. Sin embargo, y a diferencia del entretenimiento tradicional, no había rostros iguales; un artilugio para evidenciar la necesidad de respetar las diferencias. Estos purretes utilizaron como ícono manos en señal de "alto" o "pare". Ellos dijeron que "nadie" puede detener su pensamiento. Y hasta se animaron con una lección para los mayores. "Los chicos pensamos de otra manera y sentimos que ustedes no les dan importancia a nuestros problemas", advirtieron, para luego poner de manifiesto: "Queremos que se den cuenta de que las cosas que estamos haciendo son importantes. ¿Se acuerdan de que fueron niños alguna vez y que también habrán pensado de otra manera? Sentimos que ustedes nunca tienen tiempo para pensar en las cosas que nosotros pensamos".

Mientras tanto, hubo zancudos, murga, música, una radio abierta a cargo de ex consejeros y el broche de oro: en el teatro La Comedia entregaron formalmente los proyectos a las autoridades municipales. Actuó Señarte (música en lengua de señas) y se escucharon las voces grabadas de los propios pibes consejeros durante sus habituales reuniones con las frases más significativas, inteligentes y simpáticas.

La frutilla del postre fue una lluvia de avioncitos de papel que los chicos arrojaron desde lo alto de la sala. Utilizando los colores de cada distrito volaron llevando impresas diferentes sensaciones. "Nuestro sueño es poder tener un sueño entre todos", se pudo leer. "Los niños queremos poder salir a jugar, salir a jugar libremente. La libertad está en el recreo, en un cumpleaños. Queremos jugar sin que nadie no dé órdenes y sentir que la vida es justa, sin maldad. Pero una vida justa no es algo mágico, hay que construirla. Queremos que en la cara cada uno tenga la suya, pero que en las cosas todos tengamos lo mismo. Queremos vivir sin miedo".
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