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jueves,
29 de
noviembre de
2007 |
Código Urbano: dicen que hay riesgo de fomentar corrupción
La Asociación de Empresarios de la Vivienda advierte sobre los puntos débiles de la reforma. Se renuevan las objeciones a la inciativa que impulsa la administración de Miguel Lifschitz
Javier Felcaro / La Capital
Pese a la reciente reunión multisectorial en el Concejo Municipal a fin de discutir la reforma al Código Urbano que impulsa la administración de Miguel Lifschitz para fijar nuevos parámetros a la hora de construir, la Asociación de Empresarios de la Vivienda de Rosario reforzó las objeciones. Incluso su titular, Mario Ulanovsky, alertó sobre el riesgo de que la normativa pierda “transparencia y previsibilidad” y que la instauración de una “metodología de negociación permanente” desemboque en “algún hecho de corrupción”.
Días atrás, y en otro capítulo de la controversia ligada al reordenamiento urbanístico de la ciudad, los colegios de Arquitectos, de Ingenieros Civiles y de Técnicos y Maestros Mayores de Obra, las cámaras Argentina de la Construcción y de Empresas Inmobiliarias de Rosario, y la misma Asociación de Empresarios de la Vivienda decidieron abroquelarse.
Portavoz del sector, Ulanovsky advirtió acerca de la “excesiva discrecionalidad” de la iniciativa oficial, que figura en la lista de preferencias del Palacio Vasallo pero no se abre camino al momento de la discusión.
Dudas. “Todo proyecto que salga de la tipología rutinaria de edificio de viviendas, ya sea porque esté en una gran parcela (más de 1.500 ó 2.500 metros cuadrados, según las zonas) o su destino es especial (escuela, hotel, centro comercial, de salud o de espectáculos), no tiene indicadores preestablecidos”, planteó a La Capital.
Para completar, Ulanovsky indicó que esas iniciativas “deberán someterse a la negociación de un convenio urbanístico especial, a aprobar por el Ejecutivo y el Concejo”.
“Esto le quita transparencia y previsibilidad a la norma, y le otorga un excesivo poder de decisión al secretario de Planeamiento de turno, que es el que en primera instancia dictaminará la factibilidad de los convenios”, prosiguió.
Tras enfatizar que la actual Secretaría de Planeamiento (a cargo de Mirta Levin) “es de una honestidad que no está en duda en absoluto”, Ulanovsky activó los sensores: “La metodología de negociación permanente crea las condiciones para que mañana, con otros funcionarios no tan honrados, se produzca algún hecho de corrupción, o cuanto menos conflictivo”.
El dirigente fundamentó su dichos en que “seguramente algunos propietarios quedarán disconformes con lo que se les permita construir frente a lo que les admitan a otros”.
La polémica iniciativa sigue aguardando su turno en el Concejo y no pocos especulan con que el avance se producirá a partir del 10 de diciembre próximo, de la mano del cambio de relación de fuerzas en las bancas.
Ulanovsky también avisó, a nivel técnico, sobre la “promoción de bloques interiores” producto de una “limitación drástica de alturas junto a la eliminación del índice edilicio (que determina la superficie edificable)”.
“Ambientalmente significa un empeoramiento, tanto para los habitantes de los bloques internos como para los vecinos”, explicó, para luego recomendar: “Sería preferible permitir algo más de altura sobre la línea de fachada y restringir esos conjuntos”.
Pero los reproches lanzados desde el Foro Urbanístico Rosario incluyeron la preservación de construcciones.
Ulanovsky aseguró que el proyecto del Palacio de los Leones “ratifica la vigencia del catálogo de fincas de valor patrimonial de 2001, unas 2.200 sólo en el área central”.
Aunque el dirigente destacó que, “como cada propiedad arrastra ahora a sus linderos para constituir tramos de preservación”, el escenario a futuro implica “una operación excesiva que no será sustentable en la realidad”.
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El reordenamiento urbano de Rosario sigue generando reacciones.
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