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 sábado, 03 de noviembre de 2007  
Rusia y China acceden a aplicar más sanciones a Irán

Londres. — Representantes de las cinco potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas más Alemania, el llamado grupo 5+1, acordaron en Londres nueva sanciones contra Irán en caso de que el país no abandone su controvertido programa atómico. De concretarse, sería la tercera serie de sanciones impuestas por la ONU a Teherán por continuar su programa de enriquecimiento de uranio sin controles internacionales.

Los representantes de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China y Alemania acordaron redactar el texto para la tercera resolución contra Irán, según adelantó el Ministerio de Exteriores británico al finalizar el encuentro. El 19 de noviembre volverán a reunirse los directores políticos del 5+1. La gran novedad es que China y Rusia, reacios hasta ahora a endurecer la postura contra Teherán, también se mostraron a favor de la medida. Sin embargo, no se dieron a conocer detalles sobre el proyecto de resolución.

La comunidad internacional, mediante dos resoluciones de la ONU, exige que Irán bloquee su programa de enriquecimiento de uranio, el que sin embargo sigue adelante. Además de las sanciones de la ONU, Irán ha recibido penalidades unilaterales de EEUU, que apuntan a aislar a sus fuerzas militares.

En paralelo a la reunión del grupo 5+1 en Londres, Irán y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (Aiea) de la ONU concluyeron en Teherán cuatro días de deliberaciones de carácter técnico. Las conversaciones se centraron en la clase de centrifugadoras de gas de uranio de que dispone Irán. Se cree que la mayor parte son del tipo más anticuado P1, pero Teherán aspira a operar con las más avanzadas de tipo P2, que pueden enriquecer mayores cantidades de uranio. Otro punto clave es el número de estos artefactos que Irán desea poner en funcionamiento. Por ahora tendría operando, según afirmaciones oficiales, dos series de 135 centrifugadoras. Pero Irán intenta poner a trabajar hasta 50 mil unidades, según declaró años atrás. Esta cifra enorme podría proveerle de uranio militar en grandes cantidades.

La tecnología de enriquecimiento de uranio es del tipo “dual”: si el mineral de uranio es pobre (alrededor de 5% de uranio 235), es útil solamente para fines civiles, en reactores que producen electricidad. Si se continúa el enriquecimiento hasta superar el 80-90%, el objetivo sólo puede ser el de construir una bomba atómica. Por esto es crucial el control de la Aiea, a la que Irán retiró el permiso para supervisar el procedimiento dos años atrás. Irán además se niega a firmar el llamado Protocolo Adicional, que permite a la Aiea inspecciones sin previo aviso y en cualquier sitio nuclear.

Bahrein rompe un tabú. Por otro lado, por primera vez un país árabe del Golfo denunció que Irán procura hacerse de armas atómicas. El príncipe heredero de Bahrein, Salman bin Isa al-Khalifa, hizo esta afirmación a Radio Israel. Khalifa dijo que en realidad Irán oculta sus intenciones militares bajo la cobertura del programa pacífico para producir electricidad. El príncipe advirtió además que la crisis actual podría empeorar y llevar a toda la región a un conflicto militar de enorme escala, por lo que exhortó a redoblar los esfuerzos diplomáticos.


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