Año CXXXVII Nº 49597
La Ciudad
Política
Información Gral
El Mundo
Opinión
Cartas de lectores
La Región
Policiales
Economía
Mundo digital



suplementos
Ovación
Turismo
Mujer
Escenario
Señales


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 09/09
Mujer 09/09
Economía 09/09
Señales 09/09
Educación 08/09
Página Solidaria 05/09
Estilo 01/09

contacto
servicios
Institucional



 domingo, 16 de septiembre de 2007  
Videos eróticos rosarinos en EEUU

Diego Veiga / La Capital

Amanece y la voluptuosa rubia inicia la sesión de trote habitual por el parque Urquiza. Enfundada en un jogging gris, el sudor comienza a recorrerle el cuerpo. No hay nadie y decide dar rienda suelta a su fantasía. Se esconde detrás de unos arbustos y, lentamente, desliza el pantalón y deja ver parte de una dimunta tanga. Luego continúa con la remera hasta quedar completamente desnuda. A muy pocos metros, un camarógrafo capta la escena que viajará en video a Estados Unidos para ser difundida en sitios web exclusivos para adultos. El negocio es redituable. Se gasta en pesos y pagan en dólares. Clink caja.

   La escena se filmó hace unos tres meses cerca del Planetario. Se trata de uno de los cortos que se realizan en Rosario a pedido de una firma estadounidense que administra varios sitios condicionados en internet. “La relación con ellos comenzó hace tiempo”, cuenta Masterboss (se presenta así, con su apodo), el hombre de 35 años que se encarga de llevar adelante las producciones.

   Para atraer a las actrices publicó un avisó en La Capital que rezaba: “Productora para videos condicionados busca mujeres de entre 18 y 50 años”, y desde ese día su teléfono celular no para de sonar.

   Café de por medio, le contó a este diario algunos gajes del oficio y los encargos que le hacen los gringos desde el norte. “Esto es como exportar soja. Invertís en pesos y cobrás en dólares”, dice. Y se explaya al explicar que “a los yankees les sale muy caro producir. Entonces buscan gente de confianza para que haga los videos en otros países. Además, saben que en Argentina hay muy lindas minas”, asegura el productor al tiempo que remarca que “el 90 por ciento de la pornografía que hay en internet la consumen los hombres”. Por lo tanto, sus videos están orientados a ese público.



Por dentro. Las producciones se hacen por encargo. “La empresa americana te manda qué tipo de fantasía quiere que grabemos. Son cosas muy puntuales, porque hay temas que están muy trillados. Por ejemplo, hace tiempo nos pidieron una mina haciéndole masajes en los pies a un tipo, pero también nos han pedido mujeres atadas y hasta algunas a las que las orinen encima”, cuenta Masterboos.

   “La empresa pone sus condiciones estéticas: quiere mujeres de determinadas edades, sin cicatrices ni manchas. Yo las busco y, antes de hacer los videos, les tengo que mandar la foto y el documento que acredita que la actriz es mayor. Si me dan el okey, entonces le damos apara adelante”, explica el productor.

   Sólo así se pone en marcha el trabajo de un equipo compuesto por un fotógrafo, dos camarógrafos (una mujer y un hombre) y un vestuarista. “Generalmente alquilamos casas y filmamos allí, pero hace poco pidieron una producción especial, en un parque”, recuerda.

   Una vez filmada la película en formato digital, el producto viaja a Estados Unidos y desde allí llega el pago respectivo. Habrá que estar atentos en los parques. Porque muy temprano, cuando no hay curiosos ni policías merodeando, el grito de luz, cámara, acción se pone marcha. Y allí, detrás de algún arbusto, puede haber alguien haciendo un desnudo. Producción rosarina que se disfruta en el exterior.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo




  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados