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 sábado, 04 de agosto de 2007  
A la hora de jubilarse

¿Qué nos pasa? ¿Somos tontos, avivados o ignorantes? Se ha experimentado una sensación de desprotección e ira que han perjudicado a miles de jubilados y prejubilados. ¿Por qué? Cuando llegado a la edad de jubilarse, posiblemente ya cansado de trabajar durante 30 años, se le debe probar a la Ansés que uno es una persona digna de confianza. Al presentar la solicitud del beneficio se debe llevar formularios, declaraciones y cientos de pruebas de que lo que está diciendo es verdad. Por lo tanto, la Ansés (o sea el Estado) no cree en nuestra palabra. Recibidos los documentos y al no confiar se toman su tiempo para comprobarlo. Por lo menos ¡un año! Mientras tanto, al "regalar" más de un millón de jubilaciones a quienes nunca hicieron aportes, el beneficio es abonado casi de inmediato. No más allá de sesenta días. Algo está mal. Pésimo. Cuando alguien se presente y solicite la jubilación con documentos, a los 30 días siguientes debería recibir el cheque. Las verificaciones que las haga después la Ansés. Son ineficiencias de ellos. Si los datos no son correctos, se le pueden descontar ya que tienen la sartén por el mango y el mango también.

Juan R. Bell

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