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 domingo, 24 de junio de 2007  
Fingió un secuestro extorsivo porque quería irse de su casa

Un mensaje de texto al celular de una mujer advirtiendo que su hija de 16 años había sido secuestrada y que para liberarla debían pagar un abultado rescate, puso en máximo alerta la mañana del viernes a policías de la seccional 4ª, de la Agrupación de Unidades Especiales, de la Topa de Operaciones Especiales (TOE), del Comando Radioeléctrico y de la División Judiciales de la Unidad Regional II. Sin embargo, pasado el mediodía la chica apareció y ante una oficial de policía confesó que todo se trató de un ardid ya que se quería ir de su casa. El hecho ahora está siendo investigado por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas.

   “Si la querés ver de nuevo pagá 10 lucas. Tenés 48 horas”. Cuando a media mañana de ayer la mujer leyó el mensaje de texto que acababa de ingresarle a su teléfono celular, pensó inmediatamente en su hija del medio, la de 16 años. Y enseguida lo asoció a las dos jóvenes bonaerenses (Florencia y Lihué) que por entonces eran buscadas intensamente tras irse de sus hogares el pasado miércoles con dirección a la escuela, adonde nunca llegaron.



Chupina. La jovencita había salido a las 7 de la mañana hacia la escuela, ubicada a seis cuadras de su hogar en el barrio República de la Sexta. Entonces la mujer llamó al colegio y le dijeron que su hija estaba ausente. Presa del pánico, llamó a su esposo y juntos llegaron hasta la seccional 4ª para hacer la denuncia por el secuestro extorsivo.

   “La mamá estaba desesperada y llevó a la seccional el celular donde constaba el mensaje de texto con el pedido de rescate”, explicó un vocero policial. A partir de ese momento se activó un engranaje de búsqueda donde una buena parte de los efectivos de calle de la Unidad Regional II comenzaron a rastrear el paradero de la adolescente.

   Pero pasadas las 13.30, la menor volvió a su casa y les dio a sus padres una explicación digna de una síntesis de informativo televisivo. Contó que cuando iba para la escuela fue interceptada por una combi Volkswagen de color oscuro y conducido por una mujer. Dijo que la subieron, la maniataron y luego la dejaron abandonada en inmediaciones del parque Urquiza. Pero algo en la historia no cerraba. “Entonces la entrevistó una oficial principal con vasta experiencia en el trabajo con víctimas en la Comisaría de la Mujer y la chica terminó contando que en realidad todo había sido un ardid para irse de la casa”, contó el informante.

   Mientras la policía la buscaba, la adolescente estaba en la casa de su novio, un muchacho de 22 años que vive a pocas cuadras de ella. “El pibe contó que después de que ella llegó se fue a trabajar y que desde su celular le mandó varios mensajes a la chica para que recapacitara y volviera a su casa”, contó la fuente. l


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