Año CXXXVII Nº 49297
La Ciudad
Política
Economía
Opinión
La Región
Información Gral
El Mundo
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Escenario
Educación
Estilo


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 12/11
Mujer 12/11
Economía 12/11
Señales 12/11
Educación 11/11
Chicos pero grandes 11/11
Salud 08/11
Página Solidaria 08/11
Autos 26/10

contacto

servicios
Institucional


 sábado, 18 de noviembre de 2006  
Tatuajes, piercings y zapatillas estadounidenses

Los cubanos más jóvenes han quedado expuestos cada vez más a las culturas materialistas y estilos de vida alternativos desde que Cuba a regañadientes abrió sus puertas a los turistas extranjeros para sacar a la isla del pozo económico de la década del 90. Las divisiones económicas también se profundizaron en la isla de 11 millones de habitantes a medida que el turismo reemplazó al azúcar como la fuente principal de divisas extranjeras.

Ahora, mientras los jóvenes más pobres tocan la guitarra cerca del Malecón y bailan regatón durante horas en los parques, otros usan prendas de vestir de marca y van a fiestas musicales de moda que cuestan 5 dólares, un tercio del salario mensual promedio. Estos "Mickies" -así apodados como una combinación entre el ratón Mickey y la superficialidad- pueden formar parte de la reducida clase privilegiada cubana, o recibir dinero de extranjeros o de familiares en el exterior.

Otros grupos "alternativos" se congregan en las calles de la ciudad o en clubes nocturnos que cobran un dólar. Su estilo incluye corte de cabello "mohawk" (cresta), tatuajes y piercings, aunque en una sala de música tecno se vieron recientemente numerosas zapatillas estadounidenses caras y aun una casaca de fútbol con el nombre de David Beckham. "Aquí realmente puedes desconectarte de toda la presión de afuera", afirmó Luis, que tiene perforaciones en las cejas y un cabello teñido de rubio y ceñido en punta. "Aquí en este sótano hay mucha tolerancia".

Luis dijo que frecuentemente es hostigado por la policía, pero también reconoció que sus compañeros rebeldes pueden reunirse abiertamente: un cambio real con respecto a décadas pasadas en las que el cabello largo era motivo de represión y los cubanos eran enviados a campamentos de trabajo por ser homosexuales. Pero agregó que Cuba todavía tiene mucho camino por recorrer. "Queremos libertad de expresión, libertad de hacer lo que nos da la gana", dijo. "Y queremos más dólares".

Estos dólares suelen llegar ilegalmente, aunque trabajando clandestinamente y mediante el "jineterismo", término cubano que puede significar todo desde conseguir que un extranjero lo invite a almorzar hasta prostituirse por dinero o por regalos.

La prostitución y el éxodo de los jóvenes preocupan a los "verdaderos creyentes" de la revolución. "Quieren tener lo que aquí sienten que no pueden obtener: si tienen cinco quieren diez", comentó Reinalda Díaz Rojas, de 83 años. "Los viejos, pues, estamos más conformes con lo que tenemos. Y sentimos que hay que agradecer a la patria por todo".
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Notas Relacionadas
Cuba: los jóvenes cambian la revolución por las comodidades del capitalismo




  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados