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 sábado, 16 de septiembre de 2006  
Murió Oriana Fallaci, emblema del periodismo libre

del 11 de septiembre de 2001, murió ayer a los 76 años. Fallaci sufría desde hace años cáncer de seno.

La periodista y escritora, quien vivía en Nueva York, había regresado a su Florencia natal recientemente al agravarse su estado de salud. Fallaci nació el 29 de junio de 1929. Su vida fue signada por la guerra y la resistencia contra el nazismo. La figura de su padre, integrante de la resistencia, tuvo un papel central en su formación. Después de abandonar los estudios de medicina, Fallaci se dedicó de lleno al periodismo, destacando en los reportajes de guerra y entrevistas filosas a personajes mundiales.

Fue corresponsal de guerra en diversas partes del mundo y llegó a cubrir todo tipo de conflagraciones: desde la guerra de Vietnam en los 60 (donde entrevistó al general Giap) hasta la guerra del Golfo en los 90. En 1968 fue herida de bala cuando cubría la masacre de estudiantes de ese año en Ciudad de México.

Pero lo que la hizo famosa fueron sus agresivas entrevistas con líderes mundiales, incluyendo Henry Kissinger, Yasser Arafat y el ayatolá Rujola Khomeini. Su estilo de preguntar era agresivo y provocador, y su redacción impetuosa. Kissinger cierta vez comentó sobre su entrevista con la periodista: "Jamás entenderé por qué accedí".

En años recientes se había mantenido alejada de la mirada pública y pasaba días enteros encerrada en su departamento en Manhattan. Pero rompió el silencio después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 con un extenso ensayo en el diario Corriere della Sera -"La rabia y el orgullo"- que fue luego convertido en un libro, en que condenó el fundamentalismo islámico, y ello le ganó varias enemistades, así como denuncias penales. "Nos encontramos inmersos en una guerra, ¿queremos comprender eso de una vez? En la guerra se llora, se muere y ya está", escribió.

"Los hijos de Alá" y su "arte para ocupar, conquistar y someter" se habían convertido en su tema. Muchos consideraron que estaba jugando con fuego, pero el riesgo y el peligro siempre atrajeron a esta mujer. "Europa ya no es Europa, es «Eurabia», una colonia del islam", afirmaba. "El sometimiento frente a los invasores ha envenenado la democracia", alertó. Vendió más de un millón de ejemplares de "La rabia y el orgullo" solamente en Italia. Hasta el Papa Benedicto XVI la recibió el año pasado en una audiencia privada, pese a que poco antes había desvelado: "Soy atea, gracias a Dios". Nunca se casó ni tuvo hijos.
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Oriana Fallaci, en 1963.



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