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 sábado, 16 de septiembre de 2006  
"Le Corbusier fue un arquitecto panfletario"
El crítico alemán cuestionó a uno de los maestros de la arquitectura y destacó a Sigurd Lewerentz como el profesional más importante del siglo XX

Aníbal Fucaraccio / La Capital

En el marco de una conferencia en el Parque España, el crítico, docente e historiador alemán Wilfried Wang destacó la figura del arquitecto sueco Sigurd Lewerentz como "el profesional más influyente del siglo XX", y desplazó a Le Corbusier a la categoría de "uno de los arquitectos más sobrevaluados de la historia". La conferencia titulada "La idea de la trascendencia en la arquitectura" dio pie para que Wang, contundente en sus afirmaciones, afirmara que "Lewerentz fue el arquitecto más importante del siglo pasado y se puede aprender mucho más de él que de otros arquitectos como Mies o Le Corbusier, que han tenido mejor propaganda", sin dejar lugar a las vacilaciones.

"Es bastante desgraciado o desafortunado que la historia de la arquitectura se resuma a cuatro o cinco supuestos maestros. Ese tipo de crónica hace suponer que no hubo más que eso, y es totalmente falso. Esa es una visión muy reduccionista de la profesión. Hay miles de arquitectos de igual o mayor valía que no son conocidos", comentó.

Al momento de hablar específicamente de Le Corbusier fue punzante y categórico. "Es uno de los arquitectos más sobrevaluados de la historia", sostuvo. Y en contraposición mencionó a la arquitecta francesa Eileen Gray quien -para Wang- "tiene la misma o más importancia que Le Corbusier, con ideas revolucionarias, concepciones y detalles constructivos tan interesantes como bellos".

Para graficar este contraste recordó que una casa de Gray tiene 60 ó 70 conceptos arquitectónicos mientras que Le Corbusier toma sólo algunos de ellos. "Le Corbusier pasaba sus vacaciones en su Petit Cabanon, cerca de donde Gray tenía una casa y la visitaba constantemente. Sin embargo, nunca la mencionó ni le dio crédito. Y sin pedirle permiso a Gray, fue y pintó unos murales dentro de la casa. Publicó esos murales y nunca dijo que era en la casa de Gray. Lo máximo que llegó a decir fue que era una casa muy triste que no tenía interés y que con los murales había mejorado", comentó el historiador alemán.

En ese sentido, Wang subrayó la abnegada actitud profesional de Gray. "Era una artista que no escribía ni autopromocionaba sus obras. Y como ella, probablemente, había cientos de arquitectos que tenían ideas de mejor valía. Le Corbusier fue un arquitecto más panfletario y autorreferencial. Por eso mucha gente piensa que es tan importante. Pero no hay que aceptarlo tan directamente", advirtió con cierto grado de rispidez.

"Lewerentz tuvo la misma conducta que Gray. Nunca se preocupó por escribir, se preocupaba sólo por el hacer. Todo lo que hizo tuvo la cualidad de ser pulido o pensado hasta el último detalle para llegar a un resultado mínimo e indispensable. Después de los años 30, Lewerentz dejó la arquitectura y se dedicó a enseñar, fabricar manijas, picaportes, ventanas y sillas. Cada uno de esos objetos tiene la misma precisión y la misma sabiduría que sus obras. Más que a la palabra, Lewerentz le dio relevancia al trabajo", aseveró el historiador alemán que da clases en la Universidad de Texas (EEUU).

-De los arquitectos actuales, ¿quién interpreta mejor el legado y asumen el mismo compromiso de Lewerentz?

-Debe haber muy poca gente. Por lo que vi en Rosario, probablemente un arquitecto como Jorge Scrimaglio está cerca de esa postura (N. de la R.: visitó la casa Lavalle y quedó fascinado).

-¿Cree que la arquitectura a nivel mundial va en esa misma dirección y comulga los mismos valores?

-No. Hay una vorágine por la creación de imágenes que conduce a callejones sin salida. Los minimalistas llegan a un límite de realización en el que todo se convierte en lo mismo. Por otro lado, hay un neobarroquismo, que es una búsqueda solamente formal. También está lo que hace Frank Ghery, que es muy valioso en sí mismo pero que generó una gran cantidad de copias malas, donde se toma como referencia únicamente el aspecto visual. Todos los arquitectos que se encolumnan detrás de un proceso de imágenes se van quedando sin recursos ni soluciones.

-¿Por dónde pasa la esencia de la disciplina?

-Lo importante de la arquitectura no debe ser la foto sino la vivencia, el espacio y otras cosas que no se adquieren-ni se disfrutan- a través de una foto.

-Luego de su transitar como historiador, docente y autor, ¿a qué definición de la arquitectura ha llegado?

-Antes de venir a Rosario, di una conferencia en Buenos Aires en la que diferenciaba la arquitectura mínima de la minimalista. Yo prefiero la mínima, que tiene que ver con el uso de la menor cantidad de recursos y de evitar las cuestiones superfluas de la forma y los materiales.


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