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sábado,
29 de
julio de
2006 |
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Los baños están,
el problema es dónde
Los baños químicos de la Plaza Cívica son un auténtico enigma. Porque si bien todo indica que están, no resulta sencillo encontrarlos. Sobre todo si al que los busca se le ocurre preguntar. En ese caso, la contestación que puede llegar a recibir tiene varios matices, siempre dentro del oscuro espectro de la negativa. "No hay baños, hay que usar los del Museo", fue la respuesta que recibió un osado periodista que había llevado a sus pequeños sobrinos a un recital de rock y debió penar más de la cuenta. Al parecer, sin embargo, y según juran los responsables, los dichosos baños existen y hay fotos que lo prueban. Tal vez la solución sería señalizarlos de manera adecuada y, de paso, informar al personal que custodia el ámbito acerca de su ubicación exacta.
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A la hora de adelgazar
es un improvisado
El periodista que ama el surrealismo está decidido a bajar de peso. Al parecer ciertas miradas que le dirigió al espejo días pasados le revelaron una incipiente y por cierto preocupante pancita. Lástima el lugar y la manera que eligió para comenzar el régimen. Instalado cómodamente junto a un numeroso, cordial y etílico grupo de amigos en un restaurante situado junto al Paraná, la propuesta colectiva era una suculenta parrillada. Pero él estaba decidido a "comer liviano" y así se los hizo saber primero a los comensales que lo rodeaban y de inmediato al mozo que vino a levantar el pedido. Claro que la pregunta que hizo después no ayudó a dejarlo bien parado si lo que pretende es adelgazar: "Dígame...-le espetó al gastronómico-. Por casualidad, ¿no tendrán cordero?". Se nota que el muchacho ignora que el cordero es más pesado que el hipopótamo. ¿Y si va a un nutricionista?
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Lo desvelan
los astros
El hombre de prensa es bien conocido entre sus amigos por el fanatismo que le inspiran el cine, la novela policial, las bebidas espirituosas y otras cuestiones menos confesables. Pero son muy pocos quienes saben que, además, lo inquietan profundamente los temas espirituales y la astrología. Días pasados, dejó su computadora abierta por descuido y los curiosos que nunca faltan se sorprendieron al leer un enigmático mensaje: "Nací el 23 de septiembre de 1946 a eso de las trece horas. En ese momento una gran tormenta inundaba la ciudad de Rosario. Me extrajeron con fórceps, que me dejaron algunas marcas levemente visibles. ¿Podrías decirme de qué signo soy?". En fin, se nota que cuando se habla de la "Era K" no se hace referencia solamente a Kirchner. |
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Gritos argentinos en el Mundial
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