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miércoles,
31 de
mayo de
2006 |
Opinión: Con Messi y Tevez se puede soñar
Jorge Salum / Ovación Mundial
A José Pekerman le gusta el control de la pelota, el juego horizontal y las jugadas largas, de muchos toques, de “voy para allá y vuelvo para acá”, hasta que surja algo. Para él, una de las virtudes principales de un equipo de fútbol es la paciencia. Es difícil que haya vértigo en su propuesta. Se notó ayer en el partido ante Angola, por más que los dos equipos lo asumieran como un amistoso bien amistoso. La Argentina jugó buena parte del partido al trotecito, a un solo ritmo, como si los jugadores tuvieran presión baja. Y jugó así no sólo porque los futbolistas cuidaran el físico y el entrenador escondiera su estrategia: lo hizo porque esa es la forma de jugar que ha elegido Pekerman como marca registrada. Todo cambió cuando entraron Messi y Tevez, que juegan a otra cosa. Van para adelante, encaran y buscan el arco desde el mismo instante en que se encuentran con la pelota. Y además son efectivos. Así, con esa manera de asumir el fútbol, en pocos minutos cambiaron el estado de ánimo de quienes veíamos el partido con una pisca de aburrimiento y una dispensa al equipo por aquello de que sólo se trataba de un amistoso. Entonces sí, el partido lento que propuso Pekerman al principio ofreció alguna emoción y encendió un sueño: el de verlos juntos como titulares ni bien el rosarino esté en condiciones físicas de soportar un partido por los puntos.
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