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domingo,
02 de
abril de
2006 |
Un discurso que ocultaba sus verdaderos fines
La desconfianza que la sociedad argentina tuvo siempre por las declaraciones oficiales puede encontrar una justificación en el discurso que pronunciara José Alfredo Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976.Porque quien hubiera seguido al pie de la letra el discurso del flamante ministro de Economía de la dictadura habría quedado convencido de que en la Argentina se iba a apoyar a la producción industrial y agropecuaria, combatir la especulación financiera y promover un dólar caro para impulsar las exportaciones.
Créase o no, esos fueron algunos de los lineamientos principales del extenso discurso inaugural de Martínez de Hoz.En la apertura de la alocución sel ministro dijo que "habrá sin duda sacrificios a realizar, sólo así saldremos adelante". Pero no aclaró que serían los trabajadores quienes harían los sacrificios.
Al referirse a la política cambiaria, se inclinó por el abandono gradual de los tipos múltiples y abogó por un mercado libre y unificado.
Hasta allí, sin sorpresas. Pero al hablar de cuál debería ser la paridad se pronunció en contra del dólar barato. Precisamente ese que implantó a través de la "tablita" y marcara los tiempos de la "plata dulce".
"Son demasiado recientes los ejemplos de lo que ha sucedido en la Argentina en las épocas en que la capacidad adquisitiva de su moneda ha sido sobrevaluada. Se ha seguido la tendencia de sobrevaluar la relación de cambio del peso argentino con respecto a la divisa extranjera", denunció.
: "Debemos poder afrontar programas progresistas y modernos", dijo el ministro en otro pasaje de su discurso. Como para poner en duda el uso de algunas palabras.
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