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sábado,
25 de
junio de
2005 |
Los alumnos de una escuela ya
no soportan estudiar entre ruinas
Protestaron por las condiciones edilicias del colegio. Los directivos prometieron reparaciones
Alumnos y docentes de la escuela ubicada en Génova 3251, en la zona noroeste de Rosario, realizaron una protesta debido al deterioro progresivo de la institución. Ante el reclamo estudiantil, un grupo de profesores desobligó a los chicos, quienes quedaron en libertad para regresar a sus hogares.
Entre los turnos mañana y tarde asisten allí cerca de 800 estudiantes. Sin embargo, quienes llevaron adelante la manifestación fueron los adolescentes que concurren, durante el horario matutino, a la escuela de enseñanza media Nº251 Víctor Cué. En el vespertino, en tanto, funciona la técnica Nº660.
"Como docentes no podemos dejar de apoyarlos, porque también nosotros sufrimos los problemas del establecimiento", comentaron los profesores que liberaron a los chicos de asistir a clases. "A veces los tiempos del Ministerio (de Educación) no son los tiempos de las escuelas", agregaron con relación a la necesidad de reparar los daños estructurales edilicios.
Según los alumnos, "no hay bancos suficientes, los cielos rasos se desploman y las instalaciones eléctricas son deficientes e inseguras, y además hay ratas". Dicen que "éstas son sólo algunas de las falencias" que presenta la institución ubicada en Empalme Graneros.
Por su parte, la directora Celina Dugo remarcó que "ya están hechos los relevamientos de los arquitectos del Ministerio de Educación". Ahora, las autoridades de la escuela se encuentran en la tarea de buscar los presupuestos correspondientes para hacer los arreglos. "Esto puede demorar un tiempo por los trámites que hay que hacer", sostuvo. Es más, Dugo señaló que las roturas obedecen a la "permanente depredación que realiza la comunidad ingresando desde el exterior".
Aparte, respecto de la presencia de los roedores, dijo que "esta semana se hizo una desinfección".
En tanto, los alumnos piensan continuar con la protesta la semana que viene hasta que se les dé una solución desde Educación. "La verdad es que acá no podemos dar clases, en varios salones no hay luz, los baños son un desastre y llueve por los techos", se quejó una estudiante. "Cuando llueve no se puede hacer educación física porque la cancha queda toda embarrada; en verano nos morimos de calor y en invierno el frío es insoportable".
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Los problemas edilicios son tales que ayer se dejó de dar clases.
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