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 domingo, 24 de abril de 2005  
Sábado de crímenes. En Bella Vista mataron a un hombre de 60 años y en Las Flores a un pibe de 17
Lo asesinaron a golpes y puñaladas
El cadáver de "Cuqui" Lugo fue hallado en su casa. La policía presume que murió en el final de una pelea

Tirado sobre un colchón en una de las habitaciones de su precaria vivienda, muy golpeado y con varias puñaladas en su cuerpo. Así halló la policía ayer por la tarde el cadáver de un hombre de 60 años en Cerrito al 6300. "Menos balas, tenía de todo", explicó uno de los pesquisas de la Brigada de Homicidios para sintetizar el estado en el que estaba el cadáver. "Por lo menos tiene 12 horas de muerto", comentó el investigador para situar en la noche del viernes el momento del deceso. Por el homicidio quedó detenido un hombre de 42 años que vivía junto a la víctima y que los vecinos identificaron como un ex combatiente de Malvinas.

Un par de móviles policiales y la presencia de los uniformados rompió con el orden natural del sábado por la tarde en la cuadra de Cerrito al 6300 en el barrio Villa Urquiza. Los autos se estacionaron frente al 6348. Una casa donde el gris de la humedad predomina, sin tapial, con el pilar de la luz eléctrica en solitario y con la numeración escrita con tiza. Dos raquíticos árboles dan la bienvenida antes de llegar a la puerta, de madera y muchos parches, que es sólo un decorado para engañar al desconocido. A la vivienda se ingresa por la puerta de chapa colorada del pasillo. Con sólo pararse en la vereda se detecta que la pobreza y la indigencia también habitan el lugar.

Esa era la casa de Víctor Manuel Lugo, de 60 años, un vecino de "toda la vida en el barrio", como lo recordaron sus pares de la cuadra. La presencia policial pasadas las 16 era un mal augurio y lentamente la puerta de la precaria vivienda comenzó a poblarse de curiosos y familiares. "Mirá, yo llegué y los policías no me dejaron pasar. Parece que lo mataron de una puñalada, pero no sabemos nada y los milicos no hablan", comentó uno de los sobrinos de la víctima, en la vereda de tierra del frente de la casa.

Pero Cuqui Lugo no vivía solo. Con él se alojaba un hombre de 42 años al que la gente de la cuadra lo identificó como Luisito. "Es un muchacho que es muy amigo de Cuqui. El es quien lo cuidaba. Son muy amigos. Seguramente Luisito debe saber qué pasó", decía una señora que a los pocos metros de la vivienda tomaba unos mates en la vereda. "Es un veterano de la guerra de Malvinas que está esperando que le salgan los papeles para cobrar la pensión", recordó otro vecino.

De qué manera y en qué contexto murió Cuqui Lugo, como lo conocían en el barrio, es lo que la Brigada de Homicidios está tratando de analizar. Lo seguro es que ayer por la tarde "un familiar llamó" a la policía alertando sobre la muerte del hombre. Cuando los uniformados llegaron al lugar encontraron a Cuqui "muy golpeado y con varias puñaladas", según precisó una fuente de la investigación. La muerte databa de "por lo menos 12 horas", confió el portavoz.


"Un buen tipo"
Todos recordaron ayer por la tarde, mientras se esperaba que la mortera retirara el cuerpo, que Cuqui era un "buen tipo". Tenía una incapacidad en la pierna derecha y se ayudaba con un bastón de metal para caminar. Todos los días se llegaba hasta el centro rosarino para mendigar. También comentaban que cobraba una pensión y que en su pasado reciente había sido albañil, dejando atrás el pasado metalúrgico de su juventud. Todos eran buenos recuerdos al pensar en el hombre que yacía muerto dentro de su hogar de toda la vida. La casa había sido de sus padres.

Los familiares de Cuqui, frente a la casa, hacían una guardia silenciosa, sólo alterada por las preguntas de los cronistas. El hombre había nacido en la norteña ciudad de Reconquista y en Rosario tenía un par de hermanos y muchos sobrinos. Era soltero, sin hijos y el alcohol era su vicio. "Le gustaba el escavio, pero era buen tipo. Muy jodón", lo recordó uno de sus familiares. "El problema era la junta. Acá venían muchas caras feas", explicó otro. "La verdad es que no nos asombra, esperábamos que le pudiera pasar algo, pero no de esta manera". comentó.

Pero así como todos los vecinos reconocían las bondades de Cuqui, también hacían hincapié en que a la casa ingresaba mucha gente. "Tenía amigos muy feos ", sintetizó un familiar. "Yo viví con él en esta casa, pero me tuve que ir porque tengo hijos", explicó el hombre que junto a otros esperaba que retiren el cadáver. Unos minutos más tarde, teniendo como espectadores a algunos pibes que volvían de jugar al fútbol en el Parque Oeste, el cuerpo de Cuqui Lugo fue trasladado al Instituto Médico Legal. Casi al mismo tiempo, un vecino decía: "Nosotros lo advertimos al Cuqui sobre la junta. Todos los que entraban a la casa iban a la parte de atrás, porque ahí hay una pieza que Cuqui le alquilaba a un tipo. Los que venían también iban ahí", recordó un vecino.

Los habitantes de la casa lindera a la de Lugo no escucharon nada anormal la noche del viernes, la que según los investigadores pudo ser la última de la vida de Cuqui. "Había veces que era un kilombo por la gente que venía, pero anoche no escuchamos nada. Nos enteramos cuando llegamos de trabajar. Era un buen tipo", explicó la dueña de casa.

Luis E., de 42 años, es el hombre que convivía con Lugo. De la casa lo sacaron escoltado por dos uniformados. Quedó demorado, pero una fuente policial precisó "que está muy comprometido". Una vecina dijo: "Mirá, ahí está Luisito", al señalar al hombre que subían al patrullero. "Ayer mi marido pasó a verlo a Cuqui y vio que Luisito estaba muy golpeado. Es más, le dijo que se fuera al hospital porque tenía un corte en la cabeza", comentó una vecina mientras invitaba con un mate.
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El cuerpo de Lugo presentaba puñaladas y golpes.

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