| domingo, 19 de diciembre de 2004 | Tiro, campeón del Apertura Domingo Celsi / La Capital Sábado 18 de diciembre de 2004, 17.40 horas Carlos Maglio decreta el final del partido y desde las tribunas comienza a bajar el "dale campeón, dale campeón...", las casi diez mil personas que llegaron al Coloso saludan al equipo de barrio Ludueña que demolió a Godoy Cruz para confirmar que era el mejor equipo de la categoría, sin preocuparse demasiado por lo que pudiera pasar en Parque Patricios con Huracán o en barrio Alberdi con Chicago.
Tiro salió a hacer su juego ante los mendocinos y consiguió un lapidario 4 a 0, que incluso pudo ser mayor, pero por sobre todo demostró que tenía hambre de gloria y por eso de entrada buscó hacer la diferencia que le permitiera festejar con tranquilidad un Apertura que siempre lo tuvo como protagonista y en el que demostró ser el mejor.
Los de barrio Ludueña se mostraron superiores a lo largo del torneo y más allá de que en algunos momentos dieron la impresión de que le faltaba el fuego sagrado para alcanzar el objetivo, supieron mantener la tranquilidad necesaria para llegar al final del año en el lugar que se merecían y que se supieron ganar por méritos propios.
Desde aquel lejano 29 de marzo de 1905 cuando Tiro Federal vio la luz hasta hoy ha pasado mucha agua bajo el puente. Los Tigres de Ludueña supieron ser animadores del ascenso -incluso fueron campeones de la vieja Primera C- hasta que allá por los sesenta se desafilió de la AFA y prácticamente desapareció del fútbol nacional. Por suerte, hace casi diez años, un grupo de locos por el fútbol resolvió llevarlo al lugar que se merecía y allí comenzó el cambio que le permite empezar a soñar con ganarse un lugar en la máxima categoría del fútbol Argentino.
En su última etapa, Tiro se dio el gusto de ser campeón del Argentino B, del Argentino A y ahora del Apertura de Primera B Nacional, por qué no soñar con llegar a primera. Un humilde equipo de barrio comenzó a asomarse al fútbol grande pero no por casualidad. Los Tigres son un ejemplo y por eso están en los más alto. Desde el trabajo de sus dirigentes hasta la predisposición de sus jugadores tanto dentro como fuera de la cancha, sin olvidarse de un cuerpo técnico que hace un culto de la seriedad y del trabajo, fueron factores claves para que la gente pudiera disfrutar del éxito de un equipo que arrancó en silencio, pero que terminó el año armando una fiesta interminable.
Hacer nombres propios es irrespetuoso, pero sería injusto no decir que Noce, Molina, Yacuzzi, Iuvalé, Bezombe (mientras pudo jugar), García, Romano y Ramírez fueron los pilares de una campaña difícil de olvidar. Para ellos y para los que aportaron su granito de arena, "dale campeón, dale campeón...". enviar nota por e-mail | | Fotos | | Ramírez marcó y los tirolenses comienzan el loco festejo. | | |