El técnico de Newell's encontró un escudo para apaciguar los golpes. Claro que eligió uno de plomo para ensayar una defensa, ya que adjudicó el bajo rendimiento que tuvo el equipo al mazazo que recibieron hace ocho días al haber perdido el clásico ante Central. Esa, en la opinión de Héctor Veira, es una mochila demasiada pesada que todavía muchos jugadores no pudieron absorber. "Tuvimos el partido para ganarlo, hemos errado muchos goles, pero eso es producto del nerviosismo que hemos pasado esta semana", fue el camino que el entrenador eligió para justificar la opaca performance de un equipo que sigue sin encontrar respuestas y cuyo crédito futbolístico se le empieza a acotar. Pero antes de que el DT se explayara sobre los motivos y las circunstancias que derivaron en este angustioso empate, Veira llegó solo a la sala de conferencia, se sentó y empezó a lanzar loas a la hinchada leprosa sin necesidad de que nadie lo preguntara. "Quiero agradecerle a toda la hinchada de Newell's por ese recibimiento impresionante que le hizo a los jugadores. Veníamos de una semana difícil y yo creo que eso los motivó mucho, fundamentalmente a estos jóvenes jugadores les vino muy bien", sentenció. Respecto al trámite del partido, el técnico sostuvo: "Era un partido duro, ante un equipo que venía con buenos antecedentes, pero los nervios sin dudas, y fundamentalmente en los últimos 15 metros, nos privaron de ganar el partido. Lo tuvimos para ganar, lo pudimos perder y lo terminamos empatando. Hemos errado algunos goles y son productos del nerviosismo que hemos pasado esta semana". La actitud del Bambino a esa altura era mucho más mesurada que cuando dejaba el campo de juego mascando bronca todavía porque habían pasado casi 100 minutos de adrenalina pura en la que su equipo había mostrado pocos signos de mejoría respecto al clásico. Por entonces parecía un recuerdo lejano cuando el técnico dejaba la cancha y un periodista de televisión lo abordó para conocer sus impresiones, y se lo vio muy molesto, fastidioso y perturbado. Pero después como es su costumbre, le bajo el perfil: "El primer gol fue una distracción nuestra, sin dudas eso lo vamos a hablar en la semana, pero en el segundo gol hay un gran mérito del jugador de Chicago". "Ese gol -prosiguió- nos obligó a salir a remontar el partido y en el transcurso del segundo tiempo es cuando tuvimos tres o cuatro opciones muy claras en el área chica". Al margen de que el entrenador intente disminuir el impacto negativo que entregan los resultados, cuando sostiene que "recién van siete partidos", hizo una autocrítica cuando aclaró que "sabemos que la campaña de Newell's no es buena y lo asumimos". También hubo margen para que al entrenador remarcara el muy buen momento que sigue atravesando Rosales, que salvó a sus compañeros y al DT de una situación compleja. "En la actualidad Rosales es uno de los mejores delanteros del fútbol argentino", dijo con el orgullo de saber que fue uno de los responsables del despegue de Mauro.
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