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 domingo, 11 de diciembre de 2005  
Ellas preguntan

Graciela, escuché que cuando se sueña con personas fallecidas hay que estar muy atentas porque tal vez algo nos quieren decir ¿Cuál sería su interpretación?

Rosa.

Los primitivos creían que los sueños tenían relación con el mundo de los dioses. Estaban convencidos que contenían un mensaje de suma importancia para el soñante, anunciándole además el porvenir. A partir de Aristóteles esta concepción varía, el producto onírico ya no es tomado como una inspiración divina, sino como el resultado o efecto del alma de aquel que soñó.

No hay certezas de que estas antiguas ideas hayan sido abandonadas, más bien se puede decir que conviven con las más recientes. Cuando un sueño se recuerda generalmente aparece como ajeno, como si procediera de "otro mundo". Pero, por más grande y extraordinaria que sea la desfiguración y transformación de sus elementos, el sueño nunca podrá separarse verdaderamente del mundo real, siempre toma de la vigilia aquello que necesita para hilar su trama: restos de palabras o frases escuchadas, fragmentos de imágenes que se mezclan o condensan con otras, en definitiva retazos que hacen a su composición.

Tras haber escuchado a neuróticos, Freud llegó a la conclusión que en la base de todo contenido onírico hay un recuerdo de los primeros años de vida. Estas impresiones primordiales piden ser reproducidas. El soñar, entonces, es un rebrote de lo ya "superado", y agrega que aunque existen sueños típicos como los de turbación por desnudez, de la muerte de personas queridas o los de un examen (que se caracterizan porque casi todos los han soñado del mismo modo), no se puede interpretar el sueño de otro si no contamos con sus asociaciones que nos darían la pista de los pensamientos inconscientes que están detrás del contenido manifiesto.

Graciela Lemberger

Psicoanalista

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