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 domingo, 06 de noviembre de 2005  
El éxito, mucho más cerca de la anticumbre

Javier Felcaro / La Capital

Enviado especial.- Las palabras del canciller Rafael Bielsa, actor principal de la escuálida conferencia de prensa realizada luego de que la mayoría de los presidentes ya tenían las maletas listas para volver a sus países -algunos ya lo habían hecho-, para presentar el trabajoso texto final seguramente adquirieron el formato de un poema para los partícipes e impulsores de la III Cumbre de los Pueblos.

En 1998, la figura de la contracumbre se había instalado de la mano de las organizaciones sociales continentales que concretaron su primer foro en rechazo al Alca y a las demás políticas (militarización y deuda) aplicadas por el gobierno estadounidense.

Luego, en el 2001, el segundo encuentro (en sintonía con la tercera reunión de jefes de Estado) rechazó tajantemente al Alca y promovió la movilización . Paralelamente, en la Cumbre de las Américas se comprometieron a que el acuerdo daría sus primeros pasos cuatro años después. A fines de 2005, la declaración oficial postergó su discusión.

Poco antes de la última Cumbre de los Pueblos, también con epicentro en La Feliz, sus convocantes aseguraban: "La resistencia logró que el Alca todavía no esté instalado". Ahora también se llevan en el bolso el haber conseguido movilizar y reunir a casi 40.000 personas en un estadio, en un marco pacífico y prudencialmente distanciado de aquellos que no reconocen límites.

Además, en momentos en que la agenda Latinoamericana parece abrirse paso con mayor fuerza, la anticumbre se dio el lujo de juntar a las dos preocupaciones de Washington cuando otea el sur: Hugo Chávez y el líder cocalero boliviano Evo Morales.

Párrafo aparte para el mandatario venezolano, que se lleva de Mar del Plata la otra foto que vino a buscar. Una instantánea del escenario montado sobre una cancha de fútbol, desde el cual aprovechó para cimentar una imagen de guía de la resistencia (con aristas contradictorias) a, precisamente, su enemigo número uno: George W. Bush.

Antes de emprender la retirada, Chávez dejó sus últimas sentencias: "El gran derrotado fue Bush, que se fue antes". Luego dijo que el documento final se logró por consenso, con dos posturas, "la de algunos que quería imponer Panamá, pero que era la propuesta de EEUU, y la del Mercosur, unido y firme como mosqueteros".

"El Alca está muerto, yo lo ratifico, pero quienes lo impulsan tratan de revivirlo, pero es un cadáver. El grito de los pueblos es Alca al carajo", sostuvo.

"Es lo mismo que propuso John Kennedy hace 44 años en Punta del Este y no lo dejaron porque ping (sic), lo mataron", siguió Chávez, y aclaró que él les recomendó a los gobiernos de EEUU y Canadá que inviertan restando dinero de su presupuesto militar.

"Los presidentes del Mercosur actuaron como valientes mosqueteros y Kirchner fue un verdadero Dartagnan, Néstor Dartagnan Kirchner, por eso creo que los argentinos tienen un presidente muy valiente y les pido que se unan más todavía a él", expresó.

El objetivo de la contracumbre fue "demostrar que es posible cambiar el curso de la historia", mientras que la premisa que en principio trajo a los presidentes a La Feliz apuntó a "Crear trabajo para enfrentar la pobreza". El camino, no obstante, sigue siendo largo y sinuoso.

J.F.
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