Año CXXXVIII Nº 48826
La Ciudad
Política
Opinión
El Mundo
Información Gral
La Región
Policiales
Ovación
Cartas de lectores



suplementos
Escenario
Economía
Señales
Mujer
Turismo


suplementos
ediciones anteriores
Educación 30/07
Salud 20/07
Autos 20/07
Estilo 02/07

contacto

servicios
Institucional

 domingo, 31 de julio de 2005  
Actividad. El salto de precios en la mitad del año desató la discusión sobre las causas del fenómeno. La puja distributiva y el clima político
Inflación: el loco de la remarcadora ataca de nuevo
Sobre el reacomodamiento de precios de distintos sectores, los "ajustes preventivos" contribuyen a elevar el índice

Marcos Cicchirillo / La Capital

"El lunes los precios son otros". Es la frase de dos vendedores de distintas concesionarias del auto "más vendido de la Argentina" -según las estadísticas oficiales- frente a un comprador que averiguaba precios la semana pasada para cambiar a un cero kilómetro. No es el único caso. "Nuevo mes, nuevos precios", es la consigna en distintos rubros.

El ejemplo muestra en el llano el mecanismo de las "expectativas inflacionarias", que en muchos casos se construye a partir del aumento de precios "por las dudas", sobre todo cuando en la discusión pública la inflación se instala, como en estos días, con una buena dosis de virulencia.

Aumentos salariales, rigidez de la oferta, buenos precios internacionales de los commodities, cartelización de sectores concentrados de la economía. Todo argumento sirve para remarcar y poner en palabras el trasfondo de una pelea más profunda por la distribución del ingreso entre los distintos actores económicos.

Dentro de la multiplicidad de factores que impulsan los precios, el economista Eduardo Curia otorgó especial importancia a las "situaciones de precios relativos que buscan recuperar posiciones, las cadenas de comercialización y distribución que también quieren recuperar los márgenes que tenían en los 90, mercados externos que mejoran, salarios y consumos al alza y un ablande en materia fiscal, que a pesar del tremendo superávit, gravitan como condimentos para tener una inflación más alta que en otros países".

Economistas, empresarios, gobierno, asociaciones de consumidores esgrimen sus argumentos. Existen posiciones enfrentadas. Por lo pronto, la mayoría coincide en que el país está lejos de entrar en un período hiperinflacionario, inclusive aseguran entre aquellos que a la salida de la convertibilidad auguraron ese camino y los que le sacan lustre a la era Alfonsín. También que la campaña electoral, sobre todo la interna bonaerense, embarra un poco la cancha.

De todas formas, casi todos prevén que la inflación estará apenas por encima del 10,5% que proyectó el gobierno nacional para este año. Para algunos, el dato es que la reactivación económica da margen para que los precios se recalienten por el lado de la demanda, aún teniendo en cuenta que algunos sectores del lado de la oferta están al borde de su capacidad instalada.


Climas y medidas
Frente al primer síntoma de escalada de precios, el gobierno nacional avanzó en marzo con los acuerdos sectoriales sobre productos sensibles en la canasta básica de alimentos (pollos, lácteos, carne, etcétera), de dispar resultado en las góndolas.

Tras unos meses de tranquilidad, la inflación de 0,9% en junio y los agoreros informes sobre julio despertaron nuevamente la alarma. El índice de precios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) pasó a ser auscultado casi como el reloj en que se había transformado el riesgo país en el 2001.

Frente a esto, el gobierno nacional -después de ver que echarle la culpa a los porteros de edificios no era un argumento de peso y que la multa a las empresas que venden oxígeno quedaba sólo en una señal- avanzó, además de firmar nuevos acuerdos de precios, en la implementación de retenciones al sector lácteo, volvió a echar sombra sobre el ganadero, y desempolvó una vieja causa judicial sobre cartelización entre las empresas de cemento -las multó con $309 millones- y reconoció que analizan medidas similares para otros sectores que funcionan oligopólicamente.


Clima enrarecido
Las asociaciones y gremios empresarios, como la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación de la Mediana Empresa (Came) e inclusive desde el riñón de la Federación Agraria (FAA), salieron al cruce y aseguraron en los últimos días que existe un clima "enrarecido" y que las señales que baja el gobierno desalientan la inversión, justo cuando -remarcan- el país más lo necesita para mantener los actuales niveles de crecimiento.

Desde el sector empresario se ubica a los aumentos salariales como el disparador de la inflación. En segundo lugar señalan el incremento de los insumos, sobre todo los que están atados por su matriz productiva a los precios internacionales. En menor medida los servicios, que aún con las regulaciones que subsisten en algunos casos, vienen recuperando terreno en los últimos meses.

Según datos del Indec, la inflación desde la salida de la convertibilidad hasta junio pasado fue del 64,5%. Pero la evolución no fue pareja. Hay productos industriales que aumentaron 128%, como los metálicos (envases, chapas, entre otros), los derivados de la agroindustria (260%) y los insumos para la construcción (118%).

En tanto, el índice salarial también relevado por el Indec hasta junio pasado subió en promedio 44%. Desgranado por segmentos, arroja que los salarios de empleados registrados en el sector privado subieron 68,4%, los no registrados un 23,21% y el 17,62% los trabajadores en el sector público.

Los datos oficiales permiten inferir que entre la inflación y los salarios promedios, los sueldos todavía permanecen más de un 20% debajo del ritmo que han ido teniendo los precios en los últimos tres años y medio.


El efecto acumulación
Como reconocen varios economistas consultados, muchas empresas fueron trasladando los aumentos a los precios de sus productos antes de que fueran acordadas las paritarias sectoriales, y así mantener los márgenes alcanzados tras la salida de la convertibilidad.

En este sentido, la economista de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (Fide), Mercedes Marcó del Pont, descartó que los salarios estén generando inflación. "Los aumentos de precios tienen más que ver con la oferta", ya que "no sólo trasladaron el impacto de la devaluación, sino la mejora de los precios internacionales". Y estimó que lo que genera aumento de precios son los insumos dolarizados, que encima deben ser pagados al contado, todo lo cual no permite dinamizar la oferta.

Marcó del Pont señaló que los empresarios "no pueden seguir planteando que la competitividad sólo pasa por los salarios", más aún "cuando los márgenes de rentabilidad de muchas de las industrias son extraordinarios". Por eso, celebró la decisión del gobierno de "hacer uso de las facultades que tiene la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia" para sancionar a las compañías que ejercen un poder oligopólico. Y, al igual que el gobierno, puso en la mira otros sectores: metálicas, químicas, de insumos, entre otras.

Curia reconoció que los acuerdos y las multas no son "demasiado simpáticas" pero consideró son "elementos utilizables" para que no se dispare la inflación, sobre todo en los sectores formadores de precios. Y descartó que el factor "expectativas" haya comenzado a "percutir" en la inflación.


Supermercados
Desde las asociaciones de consumidores tampoco creen que haya que sentar a los salarios en el banquillo de los acusados. La presidenta de Adecua, Sandra González, lo ejemplificó de la siguiente manera: una lata de atún de la misma marca en diciembre de 2001 costaba 60 centavos, hoy cuesta 3,6 pesos. Y se preguntó: "¿Cuánto subieron los salarios en este sector?".

"Nadie discute que las empresas tienen que ganar, pero razonablemente", consideró la representante de los consumidores de la agrupación que junto con otras militan una rebaja del IVA en la canasta básica de alimentos.

Los supermercadistas se defienden. Desde las dos asociaciones que integran casi a la totalidad de la cadena minorista, una dominada por Coto y otra por Carrefour, salieron al igual que los industriales a decir que el sector no es responsable de los aumentos de precios registrados en las últimas semanas.

"Este es un mercado competitivo, en donde se trata de conseguir la provisión por parte del supermercadista del mejor precio para poder ofertarlo a la gente. El interés de la cadena es vender por volumen y por eso necesita meter gente en el supermercado", describió José Fernández Escudero, directivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que comanda Alfredo Coto.

Sin embargo, supermercadistas locales reconocieron que seguramente algunos rubros volverán a ser tocados durante el mes de agosto, como anticipan que se produciría en el caso de las bebidas. Roberto Lázzaro, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, consideró que "hay algo de cíclico" en el aumento de los precios ya que el último pico fue en marzo. "En aquel momento el gobierno secó la plaza de circulante y eso provocó una retracción del consumo, ahora creo que habrá algo parecido", dijo.

Pero aparte del rubro alimentario, González resaltó que dentro de los factores que elevaron el índice de precios desde comienzos aparecen rubros que poco se habían tocado en los años anteriores: salud, educación y servicios, en particular alquileres y expensas.

Desde Came, en tanto, se considera que "no hay nada que justifique un aumento generalizado de precios y que haga presumir la posibilidad de un proceso hiperinflacionario, hay mucho negocio de la patria financiera detrás de batir el parche con la expectativa de inflación y por eso el gobierno hizo muy bien en frenar la colocación de bonos ajustados por CER".
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
La inflación volvió a pegar un salto en la mitad de este año.

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados