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 miércoles, 30 de junio de 2004

La ficción apuesta a los villanos para cargar de dramatismo sus historias
Las telenovelas se dejan seducir por el lado oscuro para conseguir rating
Los malvados ganan protagonismo en las tiras que lideran las mediciones de audiencia en la pantalla

Pedro Squillaci / La Capital

Los malos de las telenovelas dejaron de ser una pieza decorativa para saltar a ser las figuras centrales e incluso desplazar al personaje principal. La prueba más cercana fue el fenómeno de Mauricio Doval, interpretado por Fabián Vena, en "Resistiré", que en los últimos Martín Fierro se llevó el premio de mejor actor dejando con las manos vacías al mismísimo Pablo Echarri.

Este año hay villanos para todos los gustos. El duro intendente Costa (Raúl Rizzo), de "Padre Coraje"; el perverso Dalmiro (Daniel Fanego), de "El deseo" o el disparatado Uriarte (Gabriel Goity) son claros ejemplos entre los hombres, y la mística Virginia (Gloria Carrá), de "Culpable de este amor", o la mentirosa Delfina (Isabel Macedo) de "Floricienta" son las malísimas más odiadas entre las mujeres. Un detalle: En "Los pensionados" no hay villanos, y la tira tiene los días contados por falta de rating.

Si las novelas son de amor, y la clave es que haya una pareja y algún que otro tercero en discordia ¿es necesario que haya un personaje que ocupe el rol de villano? Sí, no sólo es necesario, sino que en muchos casos sin ellos las tramas caerían en un vacío inevitable, y habría capítulos en que la emoción quedaría supeditada a la nada. Al menos eso se refleja en la tele actual.

El común denominador de los villanos es que generalmente son actores de oficio, con gran versatilidad de recursos para desempeñar al personaje, y que, a medida que avanza la tira, adoptan una importancia creciente.

El caso de "Padre Coraje" (Canal 13) es una clara muestra de la situación. El personaje interpretado por Rizzo es el intendente de La Cruz, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, en donde todo lo malo que ocurre allí tiene nombre y apellido: Manuel Costa. Actúa con impunidad, saca su revolver y mata cuando se le da la gana, y encima es el presidente de una secta, a partir de la cual pretende liderar un nuevo mundo. Eso sí, para eso hay que derramar sangre de inocentes, pero eso es secundario para él. El programa es el más visto del 13, con 24 puntos de rating, diez arriba de la novela protagonizada por Natalia Oreiro en el canal de las pelotas.

Dalmiro Bernal (Fanego) es el hombre clave de "El deseo" (Telefé). Como Costa, el poder del pueblo chico pasa por él, pero no desde un cargo público sino desde su alta posición como empresario, capaz de manejar todo y a todos. Se acuesta con su amante en la misma cama donde duerme con su esposa, imparte órdenes a la policía como si fuese el jefe de la fuerza y es el propietario de un dudoso spa. Esta actividad le sirve de pantalla para oscuros negocios y para mantener a resguardo los secretos y misterios del agua, elemento clave de la tira.

Otro que chorrea maldad es Joaquín Sánchez Alé (Marrale), el dueño inescrupuloso de viñedos en "Jesús, el heredero". Hábil para manipular a su mujer y a su amante, Marrale siempre va por más sin medir consecuencias. Manda a matar a quienes lo incomodan con sólo levantar un teléfono y siempre tiene una sonrisa como para quedar bien parado.

Rizzo, Fanego y Marrale trabajan mucho lo gestual desde la actuación, con una economía de recursos envidiable. El fuerte de Rizzo y Marrale son las miradas, que irradian oscuridad con sus ojos claros. Fanego maneja más el lenguaje y la persuasión.

El caso del "Puma" Goity es distinto, pero no menos efectivo. El Uriarte que compone en "Los Roldán", la tira más exitosa de la televisión, no tiene códigos. Con tal de vencer al Tito Roldán, su rival, es capaz de cualquier artimaña. Y para enamorar a Laisa, el travesti hermano de Tito, más todavía. Tomado desde la comedia, Uriarte encaja perfecto en un villano querible, capaz de irradiar odio y ternura al mismo tiempo. Actoralmente es tan sólido que lo suyo siempre da resultado. Tiene latiguillos clásicos, que disparan una carcajada con sólo afinar la voz o decir "andás". El humor siempre es el elemento al cual recurre para definir cualquier situación.

Las mujeres también tienen lo suyo. Virginia Marvin (Gloria Carrá) está aferrada a una secta, por la cual es capaz de matar hasta al amor de su vida para responder a sus mandatos. Mística, perversa y misteriosa, vestida de riguroso negro, maneja la hipocresía como principal arma en "Culpable de este amor" (Telefé).

Delfina (Isabel Macedo) es una villana clásica que despliega una maldad acorde a una tira para niños y adolescentes como es "Floricienta" (Canal 13). Su objetivo es quedarse con el amor de Federico Fritzenwalden (Juan Gil Navarro) a como dé lugar. Junto a Malala (Graciela Stefani) conforman una dupla que no repara en destruir lo que sea con tal de lograr beneficios propios. Delfina inventa embarazos con su novio para no perderlo y sabe que Flor (Florencia Bertotti) es su rival directa, con más ternura y encanto que ella, por eso en cada capítulo genera escándalos para ponerla en problemas.

Villanos y villanas, sean de comedias o telenovelas, para público adulto o adolescente, siempre captan la atención del televidente. La gente los identifica con los malvados de la vida real. Es más, al ver a estos actores por la calle, seguro que los insultan. Ese es el instante en que los malos podrán decir misión cumplida.

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