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 domingo, 20 de junio de 2004

Final con dolor
Central termina un ciclo con heridas abiertas

Gustavo Conti / La Capital

Recién el martes la comisión directiva auriazul oficializaría los nombres de los jugadores que no continuarán en Rosario Central, aunque a esta altura prácticamente no hay dudas de que la mayoría de los que se les vence el préstamo el 30 de junio se irán del club. En el medio, el ciclo que inexorablemente llega a su fin concluye en un clima poco propicio para sembrar bien a futuro. Y la decisión de Gonzalo Belloso, un jugador de la casa, de dejar Arroyito antes es una muestra cabal de que las cosas no terminan de la mejor manera, innecesariamente.

La comisión auriazul aclaró hace mucho tiempo que los nuevos contratos que se confeccionarán después del 30 de junio serán muy distintos a los firmados con los anteriores dirigentes y que la resolución sobre qué jugadores podrían continuar bajo esas pautas y cuáles no, la dejaba en manos del nuevo entrenador. La realidad, sin embargo, marca otra cosa en este último punto.

Cuando asumió interinamente Hugo Galloni para las últimas tres fechas del Clausura se dijo que tendría toda la libertad de poner a los jugadores a préstamo cuyos contratos vencen el 30 de junio. Pero todo indica que no fue así.

La excepción fue Clarence Acuña, pero el chileno llegó con esta comisión directiva, una diferencia sustancial con otros jugadores en su misma condición. Sin embargo, estuvo muy pegado al técnico saliente Miguel Angel Russo y criticó a los dirigentes. Su salida, aún sin confirmar, es un hecho.

Se entendía entonces que los únicos que tenían reales chances de seguir eran el boliviano Raldes, porque lo trajo esta comisión, porque rindió y porque su opción es de bajo costo, y aquellos futbolistas nacidos en el club, como Carbonari, Pablo Sánchez y Belloso. Pero fue precisamente el delantero el que con su decisión expuso más que nunca la situación de disputa feroz entre dirigentes y varios jugadores, quienes acusaron a aquellos de desconsiderados.

Acá Víctor Púa no tiene nada que ver. Es más, por si acaso, aclaró el viernes en su presentación que no venía a cortar cabezas. "Recién voy a charlar con el grupo cuando comience la pretemporada", dijo además, otra muestra de que no decidiría sobre el futuro de Herrón, Messera, Barros Schelotto, Gaona, Acuña, Cárdenas y los de la casa. Pero vaya paradoja, fue Belloso el primero en irse, uno de los que sin dudas esperaba una señal porque ama a Central y su idea era no moverse de Rosario, donde está cómodamente instalado.

La pregunta es: ¿si se sabía que no continuarían, por qué no blanquearlo de entrada, con lo cual evitaban además que varios jugadores se molestaran con Galloni, que formó el equipo pensando evidentemente en el futuro? ¿No era más fácil agradecerles los servicios prestados pero aclararles con puntos y comas que no seguirían? Para colmo, el presidente auriazul Pablo Scarabino le echó nafta al fuego el viernes tildando de mediocres a jugadores que no identificó.

Belloso fue el primero en pegar el portazo, otros les seguirán esta semana, porque ya no hay más atenuantes para dilatar la cuestión. Recién ahí Central parirá la nueva etapa, con muchos juveniles y algunos refuerzos en los que sí Púa tendrá injerencia. Esta etapa, la que aún tiene la onda expansiva de la antigua comisión tan cuestionada por la actual, ya tiene la lápida puesta. La dirigencia tenía el derecho de hacerlo, pero sin vueltas nadie se hubiera sentido manoseado y hubiera concluido en paz, lo que básicamente precisa Central para resurgir.

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Púa y Scarabino sonríen. ¿La nueva etapa traerá los cambios esperados?

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