
|
jueves,
29 de
noviembre de
2007 |
Impericia amateur o mensaje
Hernán Lascano / La Capital
El rasgo distintivo de un asesino profesional es la rapidez tanto en ejecutar el acto criminal como en abandonar su escena. En el caso de Beroiz no hubo limpieza en la concreción del homicidio. Los agresores, además, parecen haber hecho todo lo posible para ser detectados.
Esto, sumado a la ferocidad de un crimen que por su suciedad implicó una necesaria demora, hace pensar a los investigadores que los asesinos son improvisados.
Es una posibilidad. Pero acaso eso no hable sólo de la impericia de sicarios aficionados. La demora fue por la saña que tuvo el crimen. La saña también pudo ser un mensaje intencional.
Hugo Moyano dijo que Beroiz fue víctima de un hecho de inseguridad corriente. Parece dudoso. Los que lo mataron de forma tan cruenta no se llevaron nada ¿Hubo un mensaje? Nada lo afirma. A un par de horas del ataque Iliana Beroiz subrayó que su hermano había sido amenazado. Ayer, por alguna razón, optó por no reiterar eso.
enviar nota por e-mail
|
|
|