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 domingo, 23 de septiembre de 2007  
Mar Caribe
La isla de la interminable alegría
Ubicada en el corazón del Caribe Sur, Aruba es ideal para el relax y la diversión

El bellísimo y cristalino mar de aguas turquesa-verdosas y las amplias playas de suave arena blanca -las únicas públicas del Caribe- juega con los contrastes que, a lo largo de sus 112 kilómetros cuadrados, ofrece la inusual geografía desértica y tropical de la isla caribeña de Aruba.

Una de las principales atracciones de Aruba es el encuentro con la naturaleza en todo su esplendor: desde iguanas y lagartijas, pasando por formaciones rocosas con diversidad de cactus hasta las altivas palmeras que recorren la costa.

Los árboles más famosos de la isla son los watapana o árboles divi-divi, esculpidos por los constantes vientos alisios en graciosas formas recostadas hacia el suroeste. Estos vientos son los responsables de regular la temperatura, que no supera los 28 grados promedio al año, y de convertir esta tierra en un paraíso para los amantes de los deportes acuáticos.

La capital de Aruba, Oranjestad, es una bulliciosa cuidad poblada de tiendas, terrazas, cafés y restaurantes; la mayoría de ellos ubicados en centenarios edificios de estilo holandés y español. El primer europeo en llegar a Aruba fue el explorador español Alonso de Ojeda, aproximadamente en el año 1499. En 1636, cerca del final de la Guerra de los Ochenta Años entre España y Holanda, los holandeses tomaron posesión y permanecieron en control de la isla por casi dos siglos.

En 1805, durante las guerras napoleónicas, los ingleses la invadieron temporalmente pero retornó a manos holandesas en 1816. Desde 1986, Aruba es independiente y posee su propio gobierno, aunque continúa siendo parte del Reino de los Países Bajos.

El resultado de esta historia es una enorme diversidad cultural en la que conviven los mitos, las leyendas y los idiomas de cada potencia colonizadora. Muestra de ello es el abanico de idiomas que se hablan en la isla ya que, si bien el oficial es el holandés, la mayoría habla inglés y español además de papiamento -el dialecto local- un lenguaje rítmico y melódico que ha evolucionado a través de los siglos y que es el resultado de la mezcla del español, holandés, portugués, inglés, francés e influencias aborígenes.

Aruba es conocida como la isla romántica del Caribe por excelencia, una pequeña tierra cálida y generosa en placeres que ofrece lugares secretos y mágicos para enamorarse. Desde cruceros bajo la luz de la luna y cabalgatas a la orilla del mar hasta disfrutar de una luna de miel en el paraíso.

Las parejas pueden optar por spas, playas privadas, paseos en veleros y, en los hoteles, los recién casados gozan del programa One Cool Honeymoon, que incluye un regalo de bienvenida, una botella de champán o vino de cortesía, una noche gratis para volver en su aniversario y el clásico cartel para colgar en la puerta de la habitación: No molestar.

Además los visitantes se encontrarán con ofertas especiales en los recorridos nocturnos por la ciudad, en las fiestas, los casinos y en las excursiones así como una ventajosa tarjeta de descuentos -exclusiva para los turistas recién casados- con la que se pueden realizar compras en cualquier lugar de la isla.

Incluso pueden elegir Aruba para celebrar su boda y dar el “sí, quiero”. El único requisito es ser mayor de 18 años y presentar con 14 días de anticipación los documentos, trámite que puede realizarse por correo o personalmente. Todos los casamientos se celebran en el Ayuntamiento Civil ubicado en Oranjestad, y las parejas pueden recibir la bendición religiosa luego del matrimonio civil. Además la isla ofrece el servicio de wedding planners -programadores de bodas- para una fiesta inolvidable a orillas del mar.

Durante todo el año la isla de Aruba le da la bienvenida con fiestas, música, competencias deportivas, comidas autóctonas y atracciones inigualables. Una variedad de excursiones y actividades están disponibles para descubrir paisajes, sabores, historia, cultura y mitos que atraviesan la isla.

La amplia oferta de comidas exóticas locales combina los colores y aromas típicos de los frutos de mar con los de la mejor cocina internacional. Los hoteles y restaurantes orgullosamente ofrecen a sus comensales la satisfacción de disfrutar de sabores y ambientes diferentes con cada platillo ya que la oferta del menú incluye comida indonesa, japonesa, china, holandesa, italiana, francesa e incluso argentina.

El pescado fresco del Mar Caribe puede encontrarse en variedad de locales a lo largo y a lo ancho de toda la isla y para todos los gustos. Los aficionados a la pesca submarina encontrarán una excentricidad muy oportuna ya que varios restaurantes les ofrecerán cocinar y servir su pesca del día. Para los que disfrutan de los mariscos no pueden dejar de visitar el Bar Charlie's, en la ciudad de San Nicolás, donde se sirven los langostinos más grandes de Aruba en medio de un singular decorado con objetos recuperados de los barcos hundidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Y para quienes viajan en familia no sólo encontrarán juegos y cuidados especiales para sus hijos sino también todas las cadenas famosas de comida rápida como Taco Bell, Subway, Wendy's, Tony Romas y Mc Donalds. Sabores conocidos para los más chiquitos dentro del abanico de variedades que ofrece la isla.

Las fabulosas playas de arena blanca y mar turquesa son ideales para nadar, hacer esnorquel, bucear, navegar, ir de pesca en altamar y probar el “para sailing”. Y los vientos alisios hacen que el clima sea perfecto para practicar windsurf los 365 días del año. Es por ello que todos los años durante los meses de junio y julio se organiza el Aruba Hi Winds, la competencia anual para aficionados al windsurf más popular del Caribe en las playas del Fisherman”s Hut, en Malmok. Surfistas de todo el mundo compiten en las carreras de slalom y de larga distancia y en la competencia de estilo libre o free style- para niños, adolescentes y adultos.

Si no se es aficionado a este deporte no hay que preocuparse, Aruba ofrece otras opciones igual de emocionantes. Como explorar los restos de barcos hundidos durante la Segunda Guerra Mundial, nadar cerca de la superficie para admirar la belleza de las formaciones coralinas y descubrir las ruinas de viejos naufragios.



Clases de buceo

Los hoteles ofrecen clases certificadas de buceo para que nadie se pierda la oportunidad de maravillarse con el mundo submarino. Otras opciones son el snuba -mezcla de esnorquel y buceo- y el sea trek o sea walking. Con el snuba puede explorarse el mar hasta los seis metros de profundidad con una máscara y un tubo conectado a una balsa con aire, que flota en la superficie.

Por su parte, el sea trek es ideal para disfrutar en familia -puede realizarse a partir de los ocho años y no requiere experiencia previa- o para los que no se animan a bucear. Se trata de un casco conectado a un cable por donde se recibe el oxígeno que permite recorrer 114 metros de largo de una pasarela de seis metros de profundidad. Además, terminada la travesía y ya fuera del agua, los buzos ofrecen fotos de todos los ángulos y hasta un video de la fantástica vivencia.

También pueden realizarse safaris en 4x4, visitar el Parque Nacional Arikok disfrutando de una caminata única ó alquilar un jeep para pasear y recorrer la isla en toda su extensión. Los hoteles y resorts ofrecen a las familias programas y facilidades para los más chicos y los adolescentes, incluyendo deportes terrestres y acuáticos, guarderías y programas de días de campo. Los Ranchos ofrecen paseos a caballo recorriendo las dunas de arena, las gigantescas formaciones rocosas como las de Ayo y Casibari, las cuevas de Andicouri en Dos Playas y las grutas de Guadirikiri. Otros recorridos llevan a las piscinas naturales y a las ruinas de oro del siglo XIX.

Pero esto no es todo. Al anochecer un aspecto completamente diferente de la isla adquiere vida, tanto en las ciudades como en el mar. Los músicos arubanos se presentan en vivo en los hoteles, plazas y calles más importantes. Las ciudades organizan desfiles y festivales con baile al aire libre al son de las orquestas locales con el colorido rítmico de su música y danzas. También hay diversión en los nigth clubs, los casinos -un total de 11 en toda la isla- y las discotecas. Los cruceros nocturnos zarpan bajo el claro de luna para bailar, cenar y hasta darse un chapuzón en las tibias aguas iluminadas por las estrellas. Algunos barcos como el Tattoo, el Balia y el Jolly Pirates llevan a sus pasajeros hasta una cala donde tiran el ancla e invitan a la diversión.

Para obtener información acerca de paquetes y excursiones puede consultarse la página www.aruba.com, o llamar al 0800-8888-Aruba.
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Playa, sol y palmeras, una postal de Aruba.


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