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jueves,
26 de
octubre de
2006 |
Enfrentados durante quince minutos
Raggio jugó con una lesión en el hombro
y un choque entre ellos lo obligó a salir
Se enfrentaron en un clásico. Quince minutos. Hace 13 años, en el 1 a 1 del 93 en cancha de Newell's. Y así lo recordaron el Puma y Carozo.
"Esa mañana de domingo llovió mucho y jugamos con la cancha muy barrosa, rapidísima. La noche anterior uno no dormía pensando en el clásico, encima había que marcar al Puma. Y eso que yo llevaba 2 o 3 años en primera", dijo Raggio.
"Gustavo jugó poco, pero se la bancó bien", acotó el Puma.
-Carozo, saliste porque volviste a lesionarte el hombro.
-Ya venía arrastrando el problema en el hombro derecho de años anteriores. Tenía dos caminos, terminar de lesionarme o parar. Opté por seguir. Ya había jugado 6 o 7 partidos infiltrado, me lo había sacado el año anterior jugando en la Libertadores. Hicimos una mesa con el técnico y el médico y decidí arriesgar, a tener una lesión como la que fue.
-¿Fue el Puma el que te lesionó?
-Fueron cosas del partido. (Raggio)
-Sí, chocamos en el medio de la cancha. (Rodríguez)
-La fecha anterior jugamos con Independiente, de noche, y ya me lo había sacado. Lo mismo que antes con Español. Jugaba gracias a un hincha, por un plateísta que se sentaba al lado de mi viejo y me prestaba un tipo de brazalete que se usa en rugby. Es que yo estaba empecinado en jugar, no quería volver a operarme. Muy pocos se enteraron. Estuve diez días con un yeso muy liviano, me lo sacaron para hacer la pretemporada previa a la copa del 93 y ahí me volví a lesionar y seguí así hasta ese clásico. (Raggio)
-¿Tan importante es jugarlo?
-Para mí es más importante que salir campeón. (Raggio)
-Son importantes ambas cosas. Pero hoy el hincha de Central tiene muchas más ansias de campeonato que de ganar el clásico. (Rodríguez)
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