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 domingo, 06 de agosto de 2006  
OPINION
Los vecinos que no verán más el sol

Pablo Bertinat (*)

No es un caso único, pero aquellos que se acerquen hasta la calle Brown entre Italia y Dorrego podrán percibir que al recorrer la cuadra desde Italia desaparece el sol. La soleada vereda sur desde hace unos meses hoy es un húmedo y frío espacio. La construcción de varios edificios en lo que otrora fue una propiedad de una planta de prácticamente media cuadra está configurándose en el arrebato del sol a los vecinos del barrio.

Esto es lo que vemos en gran parte de la ciudad donde el boom de la construcción se ha insertado. Proliferación de edificios sin una aparente planificación, avasallamiento de un derecho no legislado como el del acceso al sol y a la circulación de aire fresco.

Así como los vecinos de Gualeguaychú deberán acostumbrarse a vivir de por vida con olor a huevo podrido si las pasteras avanzan, muchos vecinos de la ciudad deberán acostumbrarse a vivir sin el sol en sus ventanas y patios por la aparente fatalidad de este boom de la construcción. La euforia del "crecimiento" para muchos es la despedida de determinadas condiciones de vida para otros.

¿Se puede hacer algo sobre todo esto? Creemos que sí y mucho. Debería existir un sistema de planificación de la construcción y no sólo de aprobación de las obras.

Respetarse las condiciones de acceso al sol y al aire fresco de las viviendas existentes, se debería evitar la idea salvaje de quien tiene el poder de decisión en la construcción de nuevos edificios, de obturar las posibilidades de vida digna de otros.

Se podría por ejemplo analizar y regular para avanzar en la prevención de la pérdida de superficies con capacidad de absorber agua ya que estas juegan un muy importante papel regulador de las grandes lluvias.

Establecer estándares de construcción que garanticen condiciones bioclimáticas básicas en las nuevas construcciones.

El municipio, en vez de ser un espectador pasivo, simple aprobador y recaudador con las nuevas construcciones, debería tener una política activa para que el crecimiento de la ciudad no se dé a expensas de los restantes vecinos ni de los recursos escasos que poseemos.

En síntesis: articular esfuerzos que permitan planificar el crecimiento a través de análisis multicriterio teniendo en cuenta las diferentes alternativas al desarrollo y los intereses de todos los actores incluyendo y priorizando al medio ambiente.

(*) Ingeniero

y docente de la UTN
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