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 domingo, 06 de agosto de 2006  
El paintball, un nuevo juego que gana cada vez más adeptos en Rosario
En la ex Sociedad Rural ya hay una cancha donde se practican intrincadas batallas de pintura

Carina Bazzoni / La Capital

Salen al ruedo con chalecos negros y máscaras que le cubren completamente la cara. Se colocan en los costados del campo, de espaldas, esperando el comienzo de la competencia. Después hay que correr rápido, resguardarse, cubrirse y poner en la mira a los oponentes. Un ruido seco indica el primer disparo, al que le sucederán otros cientos. Una cápsula de pintura amarilla estalla sobre el hombro de uno de los jugadores que levanta sus brazos y rápidamente abandona la batalla. La escena se repite varias veces, recreando un juego que, en Rosario, gana cada vez más adeptos y desde hace 20 días cuenta con una cancha propia donde jóvenes y adultos se trenzan en intrincadas guerras de pintura.

Es domingo y una decena de pibes esperan su turno para ingresar a Paintballpark, el escenario que funciona en uno de los galpones del Predio Ferial del Parque Independencia (ex Sociedad Rural) para la práctica de este ¿juego-deporte-disciplina? nacido en Estados Unidos en la década del 80.

La competencia puede tomar muchas formas. La más frecuente es la de dos banderas, donde cada uno de los equipos (de entre 6 y 10 personas) tiene la misión de apoderarse del estandarte del grupo contrario. Para esto cuentan con una marcadora que dispara bolitas rellenas de pintura que, una vez que impactan en los jugadores, los dejan fuera de juego. Y la cancha cuenta con empalizadas, automóviles y pilas de gomas de vehículos que brindan protección.

Mirado desde el pasillo que rodea la cancha -que cuenta con ventanas que permiten seguir el movimiento de los equipos- las canchas de paintball parecen un campo de batalla donde dos grupos (ejércitos) se enfrentan con una misión: eliminar los jugadores del equipo contrario.

Pero, sus fanáticos resisten vehementemente cualquier connotación bélica. "Es un deporte, una competencia de estrategia" -remarca Gerónimo Bertero, titular de Paintballpark-. "Los jugadores no manejan armas sino marcadoras, y no disparan sino que hacen blanco con cápsulas de pintura soluble en agua y biodegradable".

Además, todo el juego es seguido de cerca por dos árbitros que controlan el desarrollo de los partidos, el cumplimiento de las reglas y el respeto de las normas de seguridad. La más importante: que ninguna persona entre a la cancha sin colocarse máscara y chaleco.

Los fines de semana, entre el público del paintball los jóvenes ganan por mayoría. Pero de lunes a jueves por la tarde, los más grandes toman su revancha. Es que la práctica de paintball se considera también una forma de training empresarial y ya son varias las firmas (Pepsi, Quilmes, General Motors) que la aplican entre sus trabajadores.

El alquiler de la cancha por una hora cuesta 12 pesos por jugador, con esto cada uno obtiene una marcadora con 25 bolitas de pintura. Para recargarla hay que invertir otros cinco pesos más.
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Los equipos tienen entre 6 y 10 integrantes y deben apropiarse del estandarte contrario.

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Bajo estrictas normas de seguridad



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