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sábado,
03 de
junio de
2006 |
Viajeros del tiempo
Rosario 1900-1905
Contra la inmigración japonesa. Una casa de inmigración japonesa de Tokio ha presentado al ministro de agricultura, doctor García Merou, una propuesta para la colonización de nuestros territorios del sud, comprometiéndose dicha casa a traer al país cincuenta mil inmigrantes de ambos sexos aptos para el trabajo, agricultura y cultivos. Esa empresa exige también como condición la concesión permanente de los terrenos necesarios y que sean adecuados para el cultivo de algodón, morera, arroz, tabaco, té, cacao, cebada, trigo, mate, etcétera. El gobierno debe tener mucho cuidado en hacer una concesión de carácter permanente a una sola empresa que pudiera explotar a los colonos en provecho suyo, como ya ha sucedido con otras, o bien que nos trajera una inmigración compuesta exclusivamente de acróbatas, saltimbanquis y equilibristas que ya demasiados tenemos en nuestro escenario político. Una inmigración de esa clase, cuyos individuos se han distinguido siempre por los juegos acrobáticos y las exhibiciones teatrales, no nos conviene porque no aportaría ningún concurso a nuestro comercio e industria.
Abanicos. Hoy nuestra atención se fijará en los abanicos que la moda prescribe para este invierno. "¿Abanicos en invierno?", dirán ustedes. Pues ¡sí!, ya que el abanico forma parte de los accesorios de la indumentaria feminil y por lo tanto no se excluye de las toilettes de invierno, sobre todo cuando tienen el carácter de etiqueta en bailes, teatros y demás. Este año su usarán los abanicos de varillajes de marfil calados con toque de oro y seda de la India, muy claros y adornados con pintados de acuarela de tintes suaves. Los abanicos de marfil calado se rompen con mucha facilidad y para evitar esto han salido unos elegantísimos estuches portátiles de raso claro y con primorosos bordados. Los abanicos de plumas y los que son todos de carey o nácar no se usan por el momento.
La masonería hinca el diente. Como lo anunciamos, tuvo lugar el domingo una carne con cuero dada por el señor Jaime Soler en su barraca del boulevard Argentino esquina Paraguay a los miembros de las logias masónicas de esta ciudad. Asistieron al almuerzo numerosos afiliados, habiendo también concurrido los señores doctor Narciso Terron y Pedro Grande en representación del supremo consejo de la metrópoli. El manjar criollo ofrecido fue abundante y exquisito, así como el vino y la cerveza. Los fotógrafos, que se han hecho ya indispensables en toda reunión, hicieron lo demás. La fiesta terminó poco después de las dos de la tarde.
Casa de baños. La casa de baños de don Juan Romano situada en San Martín entre Rioja y San Luis ha sido reformada totalmente, al punto que puede competir con los mejores establecimientos de su índole de Buenos Aires y también de Europa. Tiene todos los elementos precisos que la ciencia aconseja y reparticiones para proporcionar baños turco-romanos, rusos, eléctricos, finlandeses, aromáticos, kuhnistas, de inmersión, duchas escocesas, medicinales, masajes, masajes eléctricos, fricciones, etcétera, como también tiene montada una peluquería, un pedicuro notable y hasta un buffet en toda regla. Merece en verdad ser visitado este importante establecimiento digno del Rosario y del favor del público.
Investigación y realización Guillermo Zinni © Ver La Capital de 1900, 1902 y 1903.
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