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domingo,
28 de
mayo de
2006 |
Un recordatorio brutal de
lo vulnerable de la zona
Frank Brandmaier
Yogyakarta/Singapur. - Imam Purwadi nunca podrá quitar de su memoria este día de horror y destrucción. "Salí corriendo de mi casa después del sismo y de inmediato vi casas con graves daños o directamente derrumbadas", contó el hombre de 53 años en Yogyakarta. "Fue el sismo más poderoso en mi vida", señaló. Sin embargo, no fue el primero.
Hace poco, el volcán Merapi, uno de los más activos del mundo, escupió cenizas y lava, ahora un sismo mata a miles de personas: la naturaleza volvió a recordar de forma brutal a las personas en Java, pero también en otras partes de Indonesia, a un año y medio de la catástrofe del tsunami, que están sobre un barril de pólvora. De las simples casas de madera no suele quedar más que un montón de tablones. Los socorristas de lugares vecinos buscan en medio del caos con sus propias manos a los sobrevivientes. Allí donde se vienen abajo las casas de piedra, dejando escombros sobre la calle, no suele faltar un montón de lata que alguna vez fue un automóvil. "Tantas casas se vinieron abajo y tantas personas quedaron enterradas vivas", afirmó un poblador moviendo la cabeza.
Las terribles imágenes del desastre ocasionado por el tsunami quizá habían comenzado a desvanecerse, cuando la cruda violencia de la naturaleza volvió a azotar una vez más el enorme archipiélago conformado por 18.000 islas, dejando en claro una vez más su vulnerabilidad.
Bomba de tiempo
La ubicación del país en el llamado "anillo de fuego" -una zona del Pacífico de alta actividad sísmica y tectónica- significa una bomba de tiempo. Y por sí misma, Indonesia no puede superar catástrofes de esta magnitud. Su provincia Aceh fue la más damnificada por el terremoto y tsunami de diciembre de 2004 en el océano Indico. Otro gran sismo en marzo de 2005 dejó casi 1.000 personas muertas en la isla Nias en áreas cercanas a Sumatra.
Por ahora no se sabe cómo el país afrontará esta nueva catástrofe. Además, Indonesia, que asombró al mundo al transformarse en unos pocos años en una democracia tras la dictadura de Suharto, se encuentra a partir de ahora nuevamente ante una difícil prueba. (DPA)
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