Año CXXXVII Nº 49025
La Ciudad
Política
Economía
La Región
El Mundo
Opinión
Escenario
Información Gral
Policiales
Ovación
Página Solidaria
Cartas de lectores


suplementos
Educación
Estilo


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 12/02
Mujer 12/02
Economía 12/02
Señales 12/02
Educación 11/02
Estilo 21/01
Educación 30/12

contacto

servicios
Institucional

 sábado, 18 de febrero de 2006  
Cómo eran los preparativos

Los preparativos para la ascensión eran todo un ritual. La tarea de inflar el globo comenzaba desde la mañana temprano. Se armaba un gigantesco horno y se colocaba sobre él al aeróstato desinflado. Luego se quemaba abundante leña de sauce y la inmensa humareda poco a poco iba hinchando la esfera multicolor -tenía franjas coloradas, blancas y amarillas- de la que pendía solamente un frágil trapecio y que iba tomando forma de una enorme pera. La gente se agolpaba comentando el coraje del capitán y cuando todo estaba listo, Silimbani gritaba un "¡Suéltenlo!", y los ocho fortachones que sostenían las cuerdas dejaban en libertad a la nave. Mientras el globo subía, Silimbani se enganchaba con las piernas del trapecio y, cabeza abajo, tiraba los papeles de propaganda de los cigarrillos. Sin ningún tipo de medida de seguridad, a medida que el globo subía la gente murmuraba: "Se va a matar... se va a matar...", y la esfera continuaba su ascenso hasta que el intrépido aeronauta le abría la válvula de escape y se iniciaba el descenso. El público chiflaba, reía, lloraba, gritaba y aplaudía frenéticamente haciendo catarsis de la emoción y el suspenso vividos, y luego corría en tropel en persecución del globo hasta el lugar del descenso para ver a un orgulloso Silimbani saltando con elegancia desde su minúsculo trapecio hasta el piso.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo

Notas Relacionadas
Las aventuras del aeronauta Silimbani o el primer vuelo en globo en el Rosario


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados