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 domingo, 11 de diciembre de 2005  
Pistas clandestinas. Un ex fiscal de Encarnación hace una radiografía de cómo ingresan al país drogas y cigarrillos
Así operan los contrabandistas en la frontera argentino-paraguaya
Eduardo Petta San Martín cuenta cómo las mafias enquistadas en el poder avalan un negocio millonario

Mario Candioti / La Capital

Encarnación (enviado especial a Paraguay).- Eduardo Petta San Martín maneja su auto con una mano y en la otra sostiene el termo de tereré. Es un paraguayo de pura cepa. Mientras tanto, describe cómo desbarató un contrabando de cigarrillos con destino a la Argentina por el río Paraná, atacando él mismo a balazos y hundiendo la barcaza con la mercadería. Es que este hombre de 35 años, padre de tres hijos y dueño de una peculiar personalidad, fue fiscal de la ciudad paraguaya de Encarnación y, como tal, responsable de combatir el tráfico ilegal desde ese puerto guaraní a nuestro país entre 2000 y 2004. Pero él mismo cuenta de cómo el poder de las mafias logró destituirlo en noviembre de 2003.

-¿Por qué no sigue al frente de la fiscalía de Encarnación?

-Fue por un cúmulo de cosas. A mi me designaron en la Unidad Especializada de Delitos contra el Contrabando y el Erario Público, algo así como el fiscal federal de la Argentina. Lo que primero hicímos fue definir al adversario: dónde se ubicaba, su modus operandi, los tipo de asociaciones, saber cómo se vinculan el contrabando de cigarrillos con el de estupefacientes.

-Una vez identificado el enemigo, ¿qué pasos seguían?

-Tratábamos de definir las vinculaciones con las tabacaleras locales. Dentro de esas empresas existían las que producían marcas nacionales y se dedicaban a meterlas en el mercado argentino o brasileño, y otras que además de producir sus mercaderías, falsificaban. También analizamos la mercadería incautada y supimos que los cigarrillos tenían hojas de mango, materia fecal, diversos plásticos. Eso sin mencionar la evasión al fisco que producían las tabacaleras.

-Gran parte de esa producción iba a la Argentina. ¿Existen datos de qué cantidad llegaba a la provincia de Santa Fe?

-Antes de la devaluación de la moneda argentina, el negocio del contrabando era algo extraordinario. Entonces, el producto a la Argentina ingresaba vía fluvial, vía terrestre por el puente (Encarnación-Posadas) y vía aérea. La operación más rápida, a pesar de los costos operativos, era la de las avionetas. Los pilotos elaboraban un plan de vuelo, por ejemplo para ir a Ciudad del Este, pero se trasladaban a Encarnación sin dar aviso a las torres internacionales, como por ejemplo Posadas. Todas las pistas clandestinas que hay en esta zona tienen orientación norte sur, es decir hacia la Argentina, y están sobre el río Paraná, lo que permite pistas de 800 o 1.000 metros. En cuestión de un minuto la aeronave levanta vuelo y ya se mete en el espacio aéreo argentino. Había aeronaves que tenían capacidad y autonomía suficiente como para llegar tranquilamente a Santa Fe sin reabastecerse.

-¿A Santa Fe iban cigarrillos y estupefacientes?

-Tenemos reportes de cargamentos de estupefacientes detectados por perros con destino a tu provincia. Todos estos datos Gendarmería Nacional los sabe.

-¿Gendarmería argentina colaboraba con usted?

-Sí. Así logramos un grado de confianza con el escuadrón 50 (Posadas) a cargo entonces de Aníbal Omar Michellod, un oficial a quien le debo muchísimo respeto pero a quien lamentablemente trasladaron luego de lograr muy buenos resultados. En esa época logramos traer un radar de la Fuerza Aérea Argentina que funcionaba en Posadas y que tenía un alcance de 400 kilómetros. Luego, cuando los resultados eran altamente positivos, supuestamente se terminó el presupuesto del Congreso Argentino y junto con el radar se fueron dos aviones Pucará que estaban trabajando para persuadir a los contrabandistas.

-¿Y la Justicia argentina lo apoyó?

-Yo sostengo que la lucha contra la mafia organizada trasnacional no es precisamente obtener resultados sino diagnosticar, sacar datos estadísticos, definir grupos, qué hacen con el dinero, dónde lo lavan. Ese dinero lo lavan en Argentina. Yo denuncié ante jueces federales de Misiones que una gran cantidad de restaurantes famosos de Posadas están hechos sobre una base que es el lavado del dinero proveniente del contrabando. ¿Vos creés que alguna vez alguna autoridad federal argentina me llamó y me dijo que fuera y declarara? Nunca.

-¿Lo que usted plantea, tiene que ver con la desidia judicial o con algún tipo de complicidad institucional?

-De complicidad, de corrupción y de impunidad total.

-¿Qué cambió desde que usted no está en la fiscalía?

-A mí me meten en un congelador y después me reponen en el cargo. Y es cuando pido investigar maniobras fraudulentas en el Ente Nacional Yacyretá. Y allí me dijeron basta. Entonces renuncio y no me la aceptan. Latorre (el fiscal general del Paraguay) me deja sin actividad, me hacía percibir el sueldo y yo sentía que sólo era un planillero. Hasta que finalmente la Corte Suprema de Justicia falló en mi contra por 6 votos a 3, con tres votos que hacen un historial de la complicidad de la Iglesia paraguaya, de la policía nacional, de las autoridades judiciales de mi país en el tema.

-¿Es otra mafia la enquistada en el Estado?

-A la mafia trasnacional, a la de los narcos, a esa que enfrenté a balazos, yo la tenía atrincherada, sabía dónde estaba. Pero la peor de las mafias que conocí es la del Poder Judicial y la clase política que están sostenidas por recursos provenientes de la actividad ilícita de mi país. Y eso también sucede en la Argentina.

-¿Cree que la mafia sintió los efectos de sus investigaciones?

-Cuando estuvimos logramos desarticular buena parte de la mafia organizada y la lastimamos mucho, les hicimos perder muchísimo dinero. Algunos se fueron a operar a una zona más abajo de Corrientes. Un lugar más accesible y mucho más cerca para llegar a Santa Fe. Pero también teníamos pistas ubicadas en Mar del Plata, en Bahía Blanca, toda información que sacábamos de los GPS de las máquinas que incautábamos.

-¿El narcotráfico y el contrabando hacia la Argentina aumentó desde que usted dejó la fiscalía?

-En una reunión en Bariloche a la que asistí había un miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino. Yo cuestioné duramente a las autoridades argentinas de no tener el más mínimo interés en la lucha contra el contrabando. Por ejemplo, Prefectura encontraba las cargas pero nunca los autores. Esas eran entregas controladas por ellos mismos. Es decir, hacemos caer mil cajas de cigarrillos pero ingresamos diez mil. Claro, así se maneja a la prensa, se hace un boom de la noticia porque se hicieron procedimientos exitosos. Pero habría que preguntar cuántos detenidos hubo, cuántos procesados existen.

-Creo que está instalado en la opinión pública el concepto de corrupción en las instituciones judiciales, políticas y legislativas paraguayas. En su opinión, ¿en Argentina pasa lo mismo?

-Actualmente hay un gobierno paraguayo que quiere cambiar las cosas. Pero es imposible desprenderse del pasado y de la estructura que está montada dentro del Estado. Argentina tiene el mismo sistema. Es decir, no vamos a mirar a Paraguay como el país generador de corrupción. Porque la mafia está instalada en la Argentina, en las fuerzas de control. No existe el más mínimo interés en tu país de la lucha contra el narcotráfico.

-Usted afirma que no hay interés pero, ¿hay estructura para ponerle fin a esa situación?

-Existen estructuras en la Argentina como para barrer el narcotráfico. Pero cuando vos ves jueces que no tienen el más mínimo interés de salir a la calle, de hacer intervenciones, de venir a vincularse con nosotros, entrás a dudar. Yo planteé en Bariloche que nos dejáramos de hacer reuniones protocolares y que en su lugar plasmáramos algo. Primero tenemos que diagnosticar cómo opera el enemigo. ¿Se sabe? Claro que se sabe. Segundo, ver cómo atacarlo. Yo he denunciado hasta a la propia Aduana argentina por hechos de corrupción y nunca se hizo un sumario a los efectos de investigar en forma coordinada. Nosotros hemos elevado propuestas al gobierno de mi país y a autoridades argentinas de cómo ir amputando los distintos tentáculos de la mafia trasnacional del narcotráfico. Hasta que salió el disparate de un congresista de legalizar el consumo de marihuana. Entonces allí vos ves el movimiento económico de la mafia organizada que va y le tira unos miles de dólares a un congresista y te va a sacar un argumento casi convincente de porqué se debe legalizar el consumo de droga.
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"Los vuelos que llevan contrabando a Santa Fe salen de Encarnación", dijo el ex fiscal.

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