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domingo,
11 de
diciembre de
2005 |
Newell's no pudo pero igual le arruinó la fiesta al Lobo
Newell's Old Boys podía jugar un mal partido y dejarle servido el título que se le niega desde hace tantos años a Gimnasia de La Plata. O podía derrotarlo y allanarle el camino a Boca. El rojinegro no pudo con Gimnasia, pero igual le arruinó la fiesta: empataron sin goles y bajó al platense de la punta.
Gimnasia salió a apurar desde el arranque, como era previsible, tratando de presionar ofensivamente por los costados con los volantes Nicolás Cabrera y Lucas Licht.
El planteo rojinegro fue muy distinto, ya que a pesar de no tener nada que perder, el técnico Nery Pumpido dispuso poblar el medio campo de volantes, tanto para recuperar la pelota como para manejarla con Belluschi, Ortega, Lucero y Vella.
Para la primera función estaban dos gladiadores de mil batallas como Claudio Husain y el ex Estudiantes Ariel Zapata.
De esta manera los locales vieron obturados los caminos hacia el arco de Justo Villar, quien además tuvo una tarde inspirada y cuando sus compañeros no pudieron, él sí.
Por eso al cabo de los primeros 45 minutos hubo un par de llegadas de mediano riesgo sobre el arco de Villar, que no conllevaron real peligro.
En el segundo período el técnico Pumpido dispuso dos líneas de cuatro haciendo ingresar a Ignacio Scocco por Ariel Ortega, para de esta manera contar con dos atacantes.
Y entonces el partido se hizo de ida y vuelta, con Gimnasia buscando de cualquier manera y empezando a depender cada vez más de Lucas Lobos a medida que transcurrían los minutos y no lograba profundizar por los costados.
En tanto Newell's apostaba decididamente al contraataque, con el ingreso de Damián Steinert por un inocuo Santiago Silva, y trató de usufructuar la desesperación de los dueños de casa, que bajo el ulular de su parcialidad iban en pos del imprescindible triunfo.
Entonces empezaron a sucederse las ocasiones de gol, en los pies de Escobar, más tarde de Goux y luego de Vargas, todas conjuradas por el paraguayo Villar.
Pero en la respuesta Newell's también tuvo las suyas en los pies de Luciano Vella y Steinert, éste en dos oportunidades, pero allí surgió la figura del otro arquero, Carlos Navarro Montoya, para mantener viva la ilusión del triunfo.
Sobre la hora el ingresado Sergio Valenti tuvo la gran oportunidad de darle el triunfo a su equipo, pero su remate defectuoso desde el punto penal, luego de un despeje corto de Villar, dejó a jugadores, hinchas y cuerpo técnico sumidos en un rosario de lamentos.
Con esos aditamentos y algunos otros más violentos, como los hechos que se sucedieron en el entretiempo en el vestuario visitante, donde las instalaciones fueron apedreadas por hinchas locales, lo que demoró el inicio de la segunda etapa, se vivió una jornada “triste” en el Bosque. (Télam)
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Fotos
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Silva pelea la pelota con Esteban González.
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