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domingo,
11 de
diciembre de
2005 |
A 25 años de la distinción a Adolfo Pérez Esquivel
"Hoy no tenemos una dictadura formal pero hay una dictadura económica", dijo el dirigente del Serpaj
A 25 años de haber recibido el premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, arquitecto, escultor, docente y militante social se define hoy como "un hombre que camina junto a los pueblos" y muy esperanzado asegura que "estamos avanzando", en referencia al movimiento social de América Latina y del mundo.
"El 10 de diciembre entregaron el Premio Nobel en Oslo, Recuerdo que fue muy difícil porque el embajador argentino tenía prohibido participar. La dictadura atacó todo lo que pudo, no me querían dar el pasaporte para salir y hubo que hacer una campaña internacional muy fuerte para que yo pudiera estar presente".
-¿Qué pasó desde entonces?
-En algunas cosas hemos avanzado. Ya no tenemos dictadura pero sigue la policía del gatillo fácil. Kosteki y Santillán no son una casualidad. El sistema represivo continúa, pero también hemos avanzado en la construcción social de las organizaciones. Hace 25 años no existían el Foro Social Mundial, ni el Foro de las Américas, o lo que fue la Cumbre de los Pueblos. En la Cumbre de los Pueblos, en Mar del Plata, hubo 12 mil participantes. Los pueblos indígenas se están uniendo; es muy importante el movimiento de las mujeres. Hay una fuerza a nivel continental que está diciendo "basta", basta al modelo neoliberal, basta al saqueo.
-¿Qué pasa desde lo político?
-Los partidos políticos siguen con los mismos vicios. No olvidemos que en Argentina desaparecieron dos generaciones intermedias. De ahí es la crisis política. Tenemos que generar otra cultura, una que tenga identidad y valores. Necesitamos otra forma de hacer política, siempre digo que la dominación no comienza con lo económico sino con lo cultural. Y de lo cultural tenemos que generar conciencia, responsabilidad, ética.
-¿Qué opina del gobierno?
-Apoyamos todas las cosas positivas, las políticas de derechos humanos, algunas políticas sociales. Somos críticos desde una posición constructiva. No queremos que este gobierno fracase porque si ocurriera, fracasamos todos. Pero vemos también la fuerte resistencia que tiene de ciertos sectores políticos y empresariales. Los empresarios no tratan de distribuir sino de concentrar.
-¿Tiene diálogo con el gobierno?
-Sí, y eso es muy positivo. No había diálogo con los gobiernos anteriores, que se encaramaron en una posición y lo que ellos decían era una verdad absoluta. Ahora hay diálogo, aunque muchas veces no estemos de acuerdo. Pero esta es una parte del ejercicio democrático. El país se va a construir en base concreta de programas de desarrollo de integración continental, de fortalecimiento social. Desde ahí se puede llegar a hacer un buen gobierno. Y esto no es fácil, sabemos las dificultades que tiene y que va a tener si se enfrenta a los grandes poderes. Este gobierno puede hacer el proceso más revolucionario que es que las instituciones del Estado funcionen. (Télam)
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