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| martes,
28 de
junio de
2005 |
La sequía recalienta la política española
El gobierno niega que
falta agua, pero los ríos ya perdieron un tercio de
su volumen
Los ríos españoles han perdido casi un tercio de su volumen luego del invierno y la primavera más secos en 60 años. Buena parte del país es presa de la sequía y no hay alivio a la vista. Los embalses españoles poseen sólo ocupados el 20 por ciento de su capacidad.
El problema se agrava al hundirse el país en una enconada polémica en torno de cuál es el remedio. La oposición conservadora del Partido Popular aboga por la resurrección de un megaplan de diques y cañerías para transferir agua del norte húmedo al centro y el sur. Por su parte, los socialistas gobernantes, respaldados por casi todos los demás partidos y grupos ecológicos, descartaron ese plan apenas llegaron al gobierno el año pasado. Insisten en una nueva concepción, basada en la desalinización y los bancos de agua, mejoras en la administración y menos derroche.
En los años 90, una sequía de cinco años arruinó las cosechas y provocó un conflicto enconado entre los partidos y las regiones semiautónomas en torno de los derechos de agua. Diez años después, poco ha cambiado, salvo el partido de gobierno.
En Madrid, el gobierno español dice que por el momento lo que se padece es una escasez de lluvia, no una crisis de agua, y que las reservas garantizan que no habrá restricciones al consumo durante el verano. Pero varias regiones se han visto obligadas a tomar medidas. Se han quitado las duchas en muchas playas del sudeste, la presión del agua domiciliaria es menor, y en la provincia nororiental de Huesca las piscinas están vacías y el riego de los jardines prohibido.
Las pérdidas a esta altura están calculadas en dos mil millones de dólares en cosechas y alimento para ganado. El ministerio de Agricultura prevé que la producción de cereales caerá en un 25 por ciento este año, y hasta en 50 por ciento en las regiones más afectadas. Los naranjales y viñedos, que aún sufren los efectos de las heladas del año pasado, tendrán un rendimiento por demás austero.
En 2003, según datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ola de calor dejó 11.435 muertos en Francia, 6.000 en España, 1.316 en Portugal, 4.175 en Italia y 1.400 en Holanda.
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